ESCALADA EN EL PEDRAFORCA - REPASO HISTÓRICO






- Para la mayoría de los catalanes, la montaña del Pedraforca es todo un símbolo excursionista y su ascensión una cita obligada que tarde o temprano acaba sucediendo. El mágico perfil de sus dos cumbres, ensalza el secreto de una aventura rodeada de abismos, donde el uso de las manos nos aproxima al fantástico mundo de la escalada, aunque solo sea en su mínima expresión. A vista de profano, el Pedraforca aparece inexpugnable por sus cuatro costados, pero una clara afluencia de personal diverso, denota que no solo los rebecos poseen el don para salvar sus debilidades. Así pues, nos enfrentamos a una montaña clásica y emblemática por naturaleza, donde aprenderemos a no huir de los caminos marcados, y reseguir el itinerario más frecuentado para no extraviarnos de verdad. Después de una consistente subida hasta su vértice más solicitado, el Pedraforca aún ofrece un descenso tan o más exigente que no podemos olvidar. Son las características de un terreno muy agreste, que si a pie merece un respeto, imaginaros escalando por cualquiera de sus colosales paredes de calcáreo gris. Una gran escuela privilegiada en todos los sentidos, donde muchas generaciones han aprendido las leyes de la montaña, y ante todo a cultivar el instinto alpinistico gracias a un glosario de vías abiertas por los mejores escaladores de cada época. Unas sugestivas líneas repartidas por todo su perímetro, que descubren uno tras otro los sectores donde se ha plasmado la evolución en cada momento. Desde las pioneras rutas de la vertiente norte hasta las extremas realizaciones de la cara sur, encontraremos todo aquello que la civilización quiso exportar hacia esta curiosa silueta del Alt Berguedà, aislada de casi todo menos de los rayos y las nuevas tendencias. Las ascuas de la vieja chimenea del refugio Estasen nunca falleceran esperando la llegada del otoño, y sus guardas nos contaran muchos de los secretos que guarda esta entrañable montaña, helada en invierno, radiante en verano, pero eternamente misteriosa.



Lluís Estasen
     LOS PIONEROS

- No cabe duda que estamos ante la etapa más romántica de la escalada, en cuya figura de Lluís Estasen le corresponde todo el peso de la historia, y más en el Pedraforca. No solo él cayó en el magnetismo de la prehistórica escalada en nuestro país, sino que sus objetivos resultaron unos triunfos destacados en una época en que escalar era un arriesgado capricho al abasto de unos pocos privilegiados. El primer asalto de Estasen a la pared norte del Pedraforca fue por la Canal Roja y definitivamente por la vía de la Grallera en 1922. Un itinerario muy elocuente con solo dos tramos destacados rozando el IVº grado de dificultad, sabiendo de antemano que a la gran cueva de la Grallera se llegaba sin problemas desde la cumbre principal, descendiendo por la canal de la derecha para recolectar excrementos de los cuervos. Pero no fue hasta el verano del 28, que la insistencia de Estasen por conquistar de lleno la muralla norte diera el fruto esperado, y junto a Josep Puntas, Jofre Vila y Josep Rovira realizan la clásica de las clásicas: la vía Estasen. Armados con solo alpargatas y cuerdas de cáñamo, acertaron un trazado muy digno para la época, que con el tiempo ha resultado uno de los más repetidos de la pared. Una dificultad de poco más de IVº, y un bello recorrido exterior con unas impresionantes vistas de la pared, son los principales alicientes de éste objetivo imprescindible para todo romántico que se precie. Durante su primera repetición, dos años después de su apertura, Estasen junto con tres compañeros emplearon un par de clavos como elemento de seguridad, emulando la técnica de los países alpinos donde ya hacía varios años que se utilizaban habitualmente. Seria extenso evaluar el porqué del retraso con respecto a potencias como Austria donde el VIº grado apareciera ya en el año 1922, pero en Catalunya, el Vº queda registrado por vez primera con la célebre gesta de la ascensión al Cavall Bernat de Montserrat en 1935, el mismo año en que coincide otra célebre y atrevida ascensión en el Pedraforca: la vía Homedes. El trío formado por Francesc Homedes, Bernat Boixeda y Ramón Albareda, desvelan todo un tesoro, al terrible precio de la muerte de Homedes al quedar fulminado por un rayo al alcanzar la cima del Gat. Cabe destacar que la mayor parte de estas primeras escaladas se realizaban partiendo de Guardiola a pie, hacia el santuario de Gresolet o hacia Saldes, para al día siguiente ganar la base de la pared norte. Pese a este considerable esfuerzo añadido, cabe resaltar que el horario de estas primeras ascensiones no fue exagerado, la Grallera se superó en poco más de 2 h y la vía Estasen en unas 6 h.



Jordi Panyella "Pany"

     POSTGUERRA

- Acabada la guerra civil española la montaña toma de nuevo el protagonismo, y las entidades excursionistas más relevantes emprenden una brillante etapa regeneradora de los valores culturales y deportivos, fomentando las salidas hacia la alta montaña, la escalada y el alpinismo en general. Nuevas promociones de escaladores entran en escena para formar parte de los clubs especialmente creados para la práctica de estas disciplinas: el GAM (1940), el GEDE (1941) y el CADE (1942), tal como ya existía en los principales clubs alpinos europeos.
El acceso utilizado por los pioneros del grupo de Estasen ya es historia, una nueva pista trazada para extraer el carbón de las minas abiertas en el término de Saldes, representa un gran avance para llegar al "Pedra" subidos en los camiones mineros o caminando por la misma en el peor de los casos. La costumbre de los escaladores del momento consiste en ir a Montserrat los domingos (por norma general se trabajaba los sábados), y las pascuas, semana Santa u otros puentes al Pedraforca. En vacaciones se va al Pirineo, y el más afortunado una escapada a los Alpes en agosto, todo un lujo en los primeros años de la postguerra.
Ernest Mallafré, Josep Piqué, Vicenç Barbé, Jordi Ferrera, Raimon Estrems, Francesc Blasi, Jordi Panyella, Carme Romeu, Maria Antònia Simó y Núria Ferrera, del grupo barcelonés, y los manresanos Jaume Caselles y Lluís Serrat, serán los más adictos al Pedraforca en la primera mitad de los 40. En la Jaça dels Prats, punto neurálgico donde actualmente se alza el refugio Estasen, las cordadas acampan alrededor del fuego y se deleitan al son de las harmónicas soñando con futuros proyectos que no tardaran en hacerse realidad. Uno de los primeros en atacar de lleno es Jordi Panyella "Pany", un fuera de serie con mucho carácter, que dejaría bien alto el coraje catalán dentro y fuera de sus fronteras. Montserrat, Pirineo, Riglos y hasta el Peñón de Ifach, fueron escenarios de sus aperturas con una predilección especial por el Pedraforca. Pese a las acusadas dificultades económicas de la época, siempre que podía se instalaba en la bauma de les Orenetes y organizaba excursiones y escaladas por todo el macizo. Como instructor, primero del GAM y más tarde del CADE, perfeccionó la poco más que elemental técnica de por aquel entonces, consiguiendo unas primeras de categoría bien conocidas por todos. Así en el año 41 realiza la vía Pany al Collet de la Cova, la línea más asequible y atractiva por excelencia de la muralla norte, y unos días después la Pany-Ferrera, un trazado mucho más atrevido para la época, con un primer largo técnicamente exigente que contrasta con el resto del itinerario.
A la izquierda de la vía Homedes del Gat, aparece otro emblemático trazado que con el tiempo acaecera una gran clásica dels Cabirols: la vía María Antònia-Estrems. En el 44 "Pany" y Jordi Casasayas, inauguran la cara sur el Pollegó Inferior con la chimenea Pany-Haus, mientras que el mismo día pero en la pared opuesta, el trío formado por Jordi Font, Artur Molina y Octavi Torró desvelan otra descarada fisura imprescindible en el curriculum de todo pirineísta: la vía Font. Pero para fisura, la de Cañellas-Faus y Estorach del 46, todo un alarde de técnica y destreza para superar un terreno peliagudo y monolítico de verdad. A los hermanos Josep y Francesc Estorach les debemos entre otras muchas, la primera ascensión y el primer descenso junto con Emili Navarro, de la Canal del Riambau, una de las aventuras hivernales con más prestigio en el "Pedra".
Ante el evidente interés manifestado por el colectivo de escaladores, Estanislau Pellicer, delegado en Catalunya de la Federación Española de Montaña, propone a Julián Delgado Ubeda presidente de la misma, la construcción de un refugio de dos plantas en la explanada de la Jaça dels Prats. A finales de junio del 47 y durante un campamento patrocinado por la FEM, tiene lugar la colocación de la primera piedra de la construcción. Aquel día tuvo un final muy triste, al fallecer Lluís Estasen por una repentina embolia llegando a Saldes, cuando se proponía asistir al evento. El 26 de junio del 1949 fue inaugurado el refugio Lluís Estasen, cuyo nombre recordará para siempre el espíritu y la dedicación de este hombre de acción, eminentemente realista, y máximo precursor de la escalada catalana.   




Josep Manuel Anglada abriendo la via del Tronc  (1971)

EL RELEVO A LAS ALPARGATAS


- La década de los 50 trajo un mayor bienestar en casi todos los sentidos. Al Pedraforca ya se accedía con más constancia y ligereza, gracias a una mejor carretera de tierra que llegaba hasta el mismo pueblo de Saldes. La evolución del material de escalada, dio un paso de gigante. Aparecieron las primeras cuerdas de perlón traídas del extranjero, y mosquetones y pitones de marca diseñados a tal efecto. Solo faltaba la motivación de jóvenes cordadas, para enfilar nuevos proyectos con una técnica mucho más eficiente y avanzada. Del GAM del Club Muntanyenc Barcelonés, surgirá un personaje capaz de darle la vuelta al mismísimo Pedraforca y convencer a otros para hacerlo, se trata de Jose Manuel Anglada. Podríamos llenar páginas y más páginas contando cosas sobre él, pero nos centraremos en su profunda huella dejada en el Pedraforca, con nada más y nada menos que 11 itinerarios bien repartidos por todo el macizo, que evidencian su tenacidad y calidad como aperturista. Primero fue su primo "Paquito" Guillamón, la otra rueda que impulsaría una moto llamada Anglada. Con él consigue el Gran Diedro (57) y la Directísima (58), las líneas más repetidas en el corazón del Calderer, y la vía Anglada-Guillamón (59) en la monolítica cara sur. Con Heinz Pokorski explora el margen occidental de la muralla norte, escalando en el mismo día la Torre Capeta y la Agulla Suèvia (58). Años más tarde, junto con Joan Cerdà, abrirá diversos itinerarios entre los que destaca la vía situada en la cueva de la Grallera. A su vez, Joan Cerdà y Heinz Pokorski aciertan un elegante trazado en el eje del sector principal, la vía Cerdà-Pokorski (59), que años después el mismo Cerdà junto con Daniel Vergés, conseguirán unirla con el suelo gracias a la vía de entrada Cerdà-Vergés (66). Entretanto, la grieta más sugestiva del sector central se la adjudica Anglada con Royal Robbins, un invitado de lujo al que le encantan las fisuras peleonas al auténtico estilo americano. Una vez finalizada esta fructífera campaña y con Anglada bien ocupado organizando expediciones extra-europeas, el Pedraforca toma un breve respiro hasta la aparición del club de la bota rígida.




GENERACIÓN BOTA RÍGIDA

- Un hecho que nunca se ha aclarado del todo en nuestro particular mundo de la escalada, es el cambio inesperado de la suela flexible por la bota rígida, usada mayormente para excursiones de mediana y alta montaña. Algunos afirman que fue una tendencia alpinística erróneamente implantada, mientras que otros aseguran que era el mejor calzado para estar horas y horas sobre los estribos. Si lo primero tiene poco fundamento, lo segundo al menos resulta práctico, y es la posible respuesta a la buena dosis de artificial que imperó desde finales de los años 60 hasta casi finales de los 70. Fueron años de transición al igual que la política, y mucha gente se apuntó al carro de subir "como" sea sin importarle el "como" hacerlo. El incremento de la escalada artificial y de las buriladas en especial, condujo al éxtasis de encalomarse por los sitios más inverosímiles al son de las famosas directísimas de las legendarias paredes de los Alpes y las Dolomitas. Afortunadamente, la roca del Pedraforca ofrece muchas más posibilidades de pitonar respecto a otras escuelas, y el uso del buril fue más bien escaso. Tan solo la cara sur quedó al margen de todo esto, porqué de entrada había que burilar tanto, que ha nadie se le paso por la cabeza hacerlo y menos con bota rígida. Así pues, esta etapa nos brinda unos itinerarios mucho más técnicos entre los que destacan las vías Cerdà-Felicià (66), Sánchez-Gil (67), Sánchez-Galí (67), Sánchez-García (68), Anglada-Cerdà a la Grallera (72), La vía Carmeta (75), la acrobática vía Lalueza-Horrillo (76), y como colofón la vía Vargas-Peña (79), una consistente pedalada por un estético frontón que se lo merecía de verdad. Sus máximos protagonistas a la vista están, y todos coinciden con una pasión desenfrenada por abrir vías en los lugares más aéreos y vertiginosos. Destaca por puntuación después de J. M. Anglada, la figura de Josep Sánchez, uno de los aperturistas más relevantes de los años 60 y 70, con unas primeras de categoría en las principales paredes catalanas. Citar también el grupo bautizado como los "Barrufets", cuya trayectoria les llevaría por los lugares más remotos dejando constancia de su buen hacer. Jordi Camprubí, Remi Brescó, Xavi Pérez Gil, Albert Gómez, Miquel Lusilla, Toni Ramírez, Pere Roca, y algún que otro "pitufo" que se les unía en ocasiones, formaron un compacto grupo todo-terreno con una tendencia más alpinística, que expuso en el Pedraforca gran parte de su obra.




JOAN MARTÍ, EL GUARDA

- En el año 75, y sustituyendo a Jordi Sans, el anterior guarda, aparece Joan Martí. Desde aquel mismo instante subir al Pedraforca representó tropezar con él, que no es precisamente un personaje escurridizo y discreto, más bien todo lo contrario, bondad ilimitada y carácter para frenar una tormenta. Un hombre capaz de crear escuela, liquidar todos los mitos del momento, y renunciar a la rutina urbana por una vida pausada pero intensa. Gracias a su clara influencia como escalador clásico, la estancia de Joan Martí en el Pedraforca ha repercutido a controlar el asunto durante un cuarto de siglo largo, y moderar el desmadre ocurrido en otros lugares, con respecto a los temas siempre candentes que iluminan los actuales fórums de internet. "Donde este un buen clavo que se quiten los parabolts", el lema capital que protege la casi totalidad del Pedraforca, salvo la cara sur, un espacio incontrolado donde muchos han hecho lo que han podido o lo que han querido.
Su vinculación con la montaña ha contribuido al fracaso de muchas tragedias por negligencias en la mayoria de los casos, que le honran como uno de los guardas más representativos por su excelente labor. No obstante, hubo un día en que el destino casi se tuerce al estrellarse el helicóptero de rescate con Joan en su interior, obligando a sus tripulantes a un salto decisivo antes de la colisión para salvar el pellejo y poder contarlo. Testimonio de ello es la pala maltrecha del rotor de la aeronave, colgada de la fachada del refugio como recuerdo.
Sin lugar a dudas, los nombres de Joan Martí del Castillo y Lluís Estasen, quedaran estrechamente ligados para siempre a la historia del Pedraforca. A partir del 2009, Jordi Gallardo "Punky" toma el relevo al frente del refugio Estasen pese a la crisis económica latente, aportando la energía necesaria y el empeño vital para llevarlo adelante, junto a su compañera Roser y el apoyo puntual de Sheila. Apartado actualmente de sus labores como guarda, la ocupación de Joan Martí sigue fiel a sus inquietudes rurales siempre próximas a la montaña, y al Berguedà en especial. De su balance como aperturista nos deja un ajustado repertorio de primeras, principalmente en el "Pedra", cuya estética y elegancia queda patente en sus dos itinerarios más representativos: la vía del Guarda (76) y la vía del Estimball (79), dos joyas imprescindibles del Pedraforca.



Joan Martí y Armand Ballart  (1979)


RUMBO AL ESTIMBALL

- A finales de los años 70 la escalada en roca catalana estuvo marcada por una sonada tribu juvenil barcelonesa llamados los "Piratas", que con su pasión autodidacta marcó un grueso paréntesis entre lo anterior y lo que posteriormente se avecinaba: la escalada deportiva. Antonio García Picazo, José Rodríguez, Toni González, Joan Altimira, Miguel Arcarons, Sergio Martínez, Lluís Hortalà, Manolo Martínez, Nacho Ruíz, Lluís Agustí, Claudio Mena, Armand Ballart, César Pérez Hurtado y German Folch, entre los más conocidos, se limitaron a escalar lo mejor posible todo lo que estuvo a su alcance. Allí donde las haya, sus revolucionarias primeras aún mantienen un merecido prestigio, pues fueron abiertas con una filosofía tal, que tenían que superar el listón dejado por los grandes maestros de la postguerra evitando al máximo lo artificial. De esta forma, aparecen itinerarios míticos como la vía Valentín Casanovas en la Paret de l'Aeri (76), la Cósmica en la Paret dels Diables (78), la Easy Rider de l'Aeri (78), la Aresta Arcarons (78) en Montserrat, la vía dels Catalans al Mallo Pisón de Riglos (77), o la Directa Zarathustra al Gallinero (79), que destacaron ampliamente dentro de la generación de la bota rígida. Con la aparición del pie de gato en España (78), se ensanchan los límites en lo que se refiere a la forma de escalar, y paredes como la cara sur del Pedraforca se sitúan en la diana de los principales objetivos. Es el momento en que el destino mezcla un cóctel explosivo en el refugio Estasen: Joan Martí, Joan Carles Griso, Miguel Arcarons y Armand Ballart, de cabeza hacia la cara sur armados con todo aquello que sirva para subirse por unas placas más lisas que las suelas de sus rudimentarios pies de gato recién estrenados. Alojados al estilo hindú en un recio campamento en el Prat de Reo, y con suministro diario de vino, pan y vianda por parte del oficial de enlace llamado Oriol, este grupo abrirá sin quererlo, el itinerario que marcará un antes y un después en la escalada al Pedraforca: la vía del Estimball (79). A partir de ésta, la rabiosa fiebre del "Free-Climb" entrará por las fronteras desde el Verdón sin pasar aduanas, al increíble precio de enterrar en poco tiempo toda la esencia de la escalada tradicional. Una "New Wave" acababa de penetrar en el entorno y su oscilación pronto llegará hasta la mismísima puerta del refugio Estasen.



Expedición New Wave 84 al Annapurna


LA NEW WAVE

- Aunque el grupo de los "Barrufets" precediera generacionalmente al de los "Piratas", no hubo ningún ligamen en común, cada uno siguió fiel a su particular estilo de concebir y descubrir nuevos objetivos, con un cierto recelo en muchos casos. En cambio, los "Piratas" sí influyeron a los siguientes, que si bien eran un poco más jóvenes, poseían una mentalidad mucho más abierta y dispuesta a aceptar cualquier transformación. Nombres como Toni García "Vikingo", Enric Lucas, Josep Rigol, Albert Cucó, Josep Lluís Moreno o los hermanos Néstor y Nil Bohigas entre los más representativos, desfilaron por el refugio Estasen cargados de energía y nuevas ideas que pronto pondrán en funcionamiento. De entrada equipan la primera vía por arriba del "Pedra" en las magníficas placas de la cara sur: la Star Mc Hara (81). Su exceso energético pone de moda los encadenamientos de vías en pocas horas, saltando de un Pollegó a otro como en una carrera de obstáculos. Tanto maratón desenfrenado sirve para marcharse al poco tiempo al Pakistán junto con Joan Martí (82), a escalar el Saraghrar en estilo alpino y terminar un proyecto que dos expediciones anteriores habían aparcado por falta de tiempo y recursos. La "New Wave" concluyó con éxito el objetivo marcado, volviendo al Pedraforca muy satisfecha y con nuevos proyectos en cartera. Uno de ellos, fue la sonada ascensión a la cara sur del Annapurna por Enric Lucas y Nil Bohigas en el 84, cuya ola aún perdura 25 años después del evento. Si la chimenea del refugio Estasen pudiera hablar, nos contaría los mil y un proyectos alpinísticos que se cocieron en esa época, pero las nuevas tendencias empujaron fuerte hacia la escalada libre y en nuestro caso hacia la cara sur. Disfrazados con coloridas mallas y rebozados de magnesio, a los nuevos "grimpanautas" les salió el reto de encadenar o más bien encadenarse a una nueva disciplina llamada "Free". Pero no todo el mundo cambió de chaqueta. Unos pocos "Piratas" refugiados en las entrañas montserratinas, se resistieron al cambio y sus ideales no se derrumbaron. Toda una autoridad como Antonio García Picazo, dejó su nombre bien inscrito en su columna al corazón del Calderer (84), y un año más tarde en la norte del Pollegó Inferior, pasando olímpicamente de las nuevas tendencias que ridiculizaban el uso de la maza y los estribos.




OBJETIVO: CARA SUR

- De pronto, las revistas especializadas se volvieron monotemáticas mostrando a destajo los figurines del mono dedo encalomados por espejos de calcáreo cada vez más extremos. El Verdón era el referente del momento, y por fin los gabachos habían encontrado la manera de ampliar el negocio y enganchar más gente a las paredes: equipando por arriba sin remordimientos. Además, cualquiera podía hacerlo, no hacía falta ninguna experiencia previa. Bajar, probar, equipar y encadenar, los 4 pasos de una nueva mecánica que rompía el molde, y se alejaba cada vez más del oficio aperturista donde de entrada hacía falta saber escalar. Este maremágnum solo sirvió para distanciar al gran público de las escaladas clásicas de toda la vida, vetustas y expuestas de antemano, y aproximarlo al carro de las cintas exprés. Con ello, la mayor parte del Pedraforca quedó desierto salvo la cara sur del Pollegó Inferior, donde florecieron las chapas a ritmo de un nuevo artilugio llamado espitador, originalmente usado por los espeleólogos. De todas formas, de las 30 vías existentes actualmente en la cara sur, solo unas 8 fueron equipadas por arriba. Así, después de la mencionada vía del Estimball, aparecieron la vía de la Patum (79), la preciosa vía del Emilio (79), el arrogante Esperó Barrufets (80), Barrufets Exprés (81), la vía de Tots (81), Ska (81), Choras Piengue (83), Jordi Verdaguer (84), Lobo Pirata (85) y la vía de l'Alicorn (88) entre las más destacadas, como fiel muestra del nivel y la calidad de sus aperturistas. Años después y con la introducción del taladro, se suman una serie de itinerarios sistemáticamente equipados: vía Somni de Pedra (92), la vía del David (93), El Camí del Tro (93) y la Pany & Company (95), que no han ido a más. Por otra parte, la mayoría de las vías precedentes serán liberadas en su momento, dado el notable incremento del grado en todas las escuelas más importantes del país. Así, la vía del Estimball es forzada por David Tarragó, mientras que la vía del Emilio corre a cargo del malogrado Josep Mª Alsina. A finales de los 80 empieza a menguar el interés deportivo por la cara sur, ya que la aproximación a la pared no es precisamente de las cómodas, y el recién estrenado 8º grado exige una dinámica diferente. Para remediarlo, un buen número de bordillos equipados relativamente cercanos al refugio, serán el pequeño reclamo para los aficionados al grado puro y duro, pero poco triunfaran por sus húmedas características. Por estas fechas, aparece por el refugio un mecánico-dentista llamado Xavier Barrachina, que con sus empastes en forma de robustas chapas con argolla, aliviará hasta el momento los pasos claves y las reuniones de los itinerarios más frecuentados. Todo un detalle para que el personal más reacio vuelva con ganas al Pedraforca, sin la típica excusa del óxido y la ferralla.




EL ROGET EXISTE

- A finales de los años 80, la cara sur quedó bastante saturada de itinerarios y los más adictos al Pedraforca encontraron en la pared del Roget una auténtica válvula de escape para satisfacer sus necesidades. En ocasiones "los árboles no dejan ver el bosque", y es que esta elocuente tapia situada sobre el mismísimo pueblo de Saldes, había pasado totalmente inadvertida al colectivo aperturista, pese a sus evidencias, roca de primera, y orientación privilegiada para escalar casi todo el año. Así pues, a primeros del 89, Joan Martí, Toni García, Josep Rigol y el mencionado Xavier Barrachina, desvelan una de sus líneas más bonitas e interesantes: la vía Prima. Tras los comentarios del hallazgo, sus descubridores serán los afortunados en escoger los objetivos más golosos, antes que una senda campaña de acoso a la fortaleza, remate lo más evidente y atrevido. Rápidamente aparecen la vía Carnestoltes, En busca de l'Unicorn y Dents del Lleó (todas del 89), hasta que de un nuevo asedio surgen la vía Cobra, la Dorian, la vía de la Lola y la Paul Preuss (todas del 91). Años más tarde se abrirán las rutas más elaboradas como El Lujo de la Miseria (95), la vía de l'Avi Miquel (99), el Desplom del Palancó (99), y por último la Cova dels Barrufets (06). De alguna manera, el Roget ha llenado un vacío y ha supuesto un cómodo sector periférico, pero al alcance del murmullo rural, por lo que su frecuentación ha sido más bien escasa, en relación a los sectores más arropados por los encantos de la montaña.



Escalando en nuevos sectores como el Mirador

HACIA EL AÑO 2000

- Con la proliferación de nuevas escuelas deportivas por toda la geografía peninsular, la moda de la chapa gruesa hace que disminuya drásticamente el interés y la afluencia de escaladores al Pedraforca. La antigua obra de Agustí Jolís y Mª Antònia Simó editada por el Centro Excursionista de Catalunya en el 69, resta agotada y muy desfasada con respecto al volumen de información existente. Por todo ello y pese a la aparición de una nueva guía de la pluma de Joan Jover, ésta década solo nos obsequia con pequeñas pinceladas de fidelidad a la causa, gracias a los asiduos más románticos que son pocos. Entre ellos, Manel Pedro "Gastón" y Joan Freixas, aprovechan la calma para abrir varios itinerarios en la cara norte de Cabirols para no ir más lejos, mientras que Gustavo Mañez "Kush" hace lo propio en la vertiente contraria mucho más inédita y soleada. Otros como Josep Jané, Jordi Magriñá o Arnau Julià, les va la marcha de subir la penosa tartera central, para recrearse por la olvidada cara norte del Pollegó Inferior, un terreno especialmente diseñado para las mentes más alpinas por su aislamiento respecto al resto. Como ya hemos comentado anteriormente, en la desierta cara sur ruge el taladro a sus anchas para sumar cuatro itinerarios equipados de todas las medidas y dificultades. Entre ellos destacará El Camí del Tro (93), la alternativa más solicitada hasta el momento para estrenarse con éxito en la sur, y amortizar el considerable trecho desde el refugio. Las vías Ventura Highway (97) y Pura Vida (99) abiertas por abajo, continúan defensando el particular estilo del lugar, después del más largo asedio mecánico ocurrido en los dominios del Pedraforca. Al margen de todo esto, la cara norte continua olvidada y envuelta en un misterioso velo que impide enfocar y ver realmente el género. Solo algún que otro iluminado, consigue calibrar el objetivo y cerciorarse de que la muralla es mucho más de lo que se observa desde el refugio. La vía Turisme Tecnológic (95) da un paso más allá, y rompe las pautas del sector central del Calderer, donde solo las vías Antaviana (87) y Ritual Extrem (99) consiguen situarse entre las celebridades antes de terminar el milenio.



Jordi Gallardo "Punky" en el Esperó del Refugi

ÚLTIMA DÉCADA

- A partir del año 2000 una mueva ola de acontecimientos tambaleará el refugio, cuando por su puerta aparece un personaje llamado Alex Vives, cuya robustez iguala al tamaño de su buen corazón. Muy bien no sabe a lo que ha venido, pero de repente se encuentra como en casa, a la sombra de Joan Martí, y con muchos números para ser su futuro yerno. La cuestión es que en su enorme cabeza de empresario, retiene un nombre firmemente grabado: la Grallera. Pronto conoce a los asiduos del lugar, y el que le ofrece más garantías para ir a explorar la Grallera resulta ser Armand Ballart, un enamorado más del Pedraforca, con una especial predilección por abrir vías donde sea. Sin pensarlo dos veces enfilan rumbo a la Grallera, y pasado ésta encuentran un buen tocho para abrir Área Privada (01), una buena atalaya para controlar perfectamente el sector. Al cabo de pocos días, Alex vuelve al mismo escenario con los compañeros de su empresa para realizar l'Esperó dels Lampistes, pero con todo ello, el enigma principal continua en su mente. No será hasta el verano siguiente, que con Armand descubrirá la respuesta a su sueño por una línea discontinua pero intensa: la vía Triple Directa a la Grallera (02).
Este año surge una nueva propuesta conocida como "Cavalls del Vent", que reactivará el motor del Parc Natural Cadí-Moixeró gracias una progresiva afluencia de personal para hacerse con un nuevo objetivo: encadenar mediante una ruta señalizada, los 8 refugios situados en la zona. Una bonita experiencia para descubrir, paseando o corriendo según las preferencias, este accidentado marco pre pirenaico y a su vez sus refugios más emblemáticos: Lluís Estasen, Prat d'Aguiló, Els Cortals, Serrat de les Esposes, Sant Jordi, Niu d'Àliga, El Rebost y Gresolet.
Entre tanto, el martilleo y el taladro rompen el silencio en las entrañas de la muralla norte. Jordi Camprubí y Jordi Bonet inmersos en un universo gris de 1000 m de recorrido llamado Barrufets, es el resultado de unir todos los mejores tramos de dificultad situados a la izquierda de la Canal del Riambau, con un trazado a ratos lógico, y cuando no definido por el material colocado a tal efecto. Después de estas dilatadas ascensiones, tanto J. Camprubí como A. Ballart quedan prendados por lo que realmente configura la gran pared norte, a pesar de sendas cornisas que la atraviesan de un lado a otro. Tres pisos de evidente entidad, con varias posibilidades a priori, y lo más extraño es que a nadie se le haya ocurrido subir por ahí excepto a Pany y Ferrera en el 41 esquivando las dificultades. En dos jornadas queda desvelado el asunto, y esta buena combinación Barrufet-Pirata desvela y bautiza la vía Joan Martí (06), como detalle para recordarlo para siempre en su pared más querida por defecto. Al año siguiente, Pau Tomé y de nuevo A. Ballart descubren otra ruta sugerente a la izquierda de la anterior, que no dudan en denominarla Nordmagnum (07) por su recio carácter.
Por último, tres nuevas líneas aparecen en la cara norte: l'Esperó del Refugi (08), la Lunascente (09) y la Thora Blava a la Grallera (10), en respuesta al evidente interés aperturista que aún sostiene esta magnífica vertiente, cuyo único secreto reside en escalarla una y otra vez, hasta tomarle el cariño que se merece.



Generación Budo Taiutsu en el refugio Estasen

Publicado en GAME Magazine nº18  (marzo-2011)



PEDRAFORCA Northface. VIA SUPER-GRATTON AL GAT




- La vía Super-Gratton situada inmediatamente a la derecha de la gran clásica vía Homedes, descubre el canto del gran contrafuerte del Gat, mediante seis largos poco equipados donde la destreza con los fisureros ayudará a reforzar el itinerario. No se trata de ninguna variante de la Homedes, aúnque la podemos enlazar fácilmente desde la R3 o la R4 de la nueva ruta, que en todo momento resigue lo más evidente de la pared sin apenas tramos andando. Hasta la R3 la roca es bastante buena, y en el resto hay que tantear pese al saneamiento básico en la apertura. Destacan el tercer y cuarto largos por sus variados pasajes técnicamente exigentes, donde se acentúa la verticalidad y la esencia de la escalada norte del Pedraforca. Las últimas tiradas transcurren por la derecha de la arista (ocultas en la foto), aprovechando unas lógicas fisuras que salen al paso. La ruta termina en la R7 de la vía Homedes, punto donde podemos continuar por ésta o bien descender hasta el suelo mediante cinco rápeles equipados (dos argollas). Itinerario semiequipado con 7 clavos y 10 espits.




                                                                  Abriendo el diedro del tercer largo (6a)




                                                                  Abriendo el mantenido cuarto largo (Vº)



                                             
                                                            Aspecto del último largo "terreno crocanti"



VIVACS EN MONTSERRAT

- Sin ningún motivo aparente, puede parecer una extravagancia meterse entre las entrañas de la roca, a modo de acogedores cobijos naturales, para reposar unas horas inmersos en la paz montserratina (Joan Posa-Amics del Sol).




- Ya hace mucho tiempo que el vehículo ha roto las buenas costumbres vinculadas a la montaña en general. Las mejoras en la red asfáltica y la aparición de nuevas y mejores pistas han rebajado directamente el tiempo y la distancia de muchos desplazamientos hacia los espacios abiertos. Refugios donde antes se dormía habitualmente, se han transformado en bares con comidas caseras a disposición de los excursionistas de cuatro ruedas. En muchos casos, la proximidad a los núcleos urbanos hace ridículo el soportar los inconvenientes de pernoctar sobre una litera en compañía, donde muchas veces conciliar el sueño resulta toda una lotería. El placer de la acampada libre se ha radicado exclusivamente a los campings, y la oferta de hostales y casas de turismo rural se ha multiplicado considerablemente. Ha llegado el punto en que dormir en el suelo, en según qué lugares, está totalmente prohibido y perseguido. Aprovechar pues, porque en Montserrat, a 45 min de la gran ciudad, podréis dormir en acogedores apartamentos en pleno corazón de la naturaleza, totalmente gratuitos y con el silencio necesario, todo un lujo.



No hace tantos años, las baumas montserratinas eran puntos neurálgicos los fines de semana para reunirse y como base de ascensiones en los lugares más clásicos. Excursionistas y escaladores se disputaban estos espacios para consolidar la fiesta y adentrarse en el profundo ambiente de las rocas. No faltaban las fiambreras rebosantes de comida, los vicios y las batallitas para explicar en compañía del fuego. Todo formaba parte del ritual. La mochila llena hasta lo alto y el tufo a humo eran sinónimos de haber pasado la noche en una bauma. El tren a Monistrol y el autocar al Bruc, únicas alternativas para lo no motorizados, eran el medio de locomoción a la aventura semanal y centro social para ampliar las amistades. Ir en tren y volver en autocar, o viceversa, daba pie a atravesar y hacer noche en la montaña, explorando el terreno hasta localizar la cueva idónea, casi siempre escondida entre la vegetación, que alguien más sabio había mencionado en una conversación. Todo un descubrimiento encontrarla y todo un placer despertarse bajo un techo de conglomerado. Un lento ejercicio de contemplación servía para analizar minuciosamente quien había dormido antes, las piedras del fuego, velas y colillas hablaban de otras tribus urbanas o simplemente de una pareja de enamorados. Un "self service" para alimañas y pajarillos, los verdaderos inquilinos del lugar. Existía además un personal altruista que se realizada remodelando estos pequeños habitáculos moviendo piedras, tierra, madera y hasta cemento para hacerlos más acogedores. Un servicio de habitaciones en un hotel sin puertas, en contacto directo con los elementos.


Actualmente aún existen, algunas bien conservadas, otras más abandonadas, pero de todas formas adecuadas para gozar de una intensa velada difícil de olvidar. Cabe recordar la vulnerabilidad de esta naturaleza intacta insistiendo en la educación y respeto con respecto a ella. Las basuras de vuelta con nosotros, y el fuego solo en invierno, siempre adoptando las precauciones necesarias.
Para los principiantes, destacar un mínimo de material indispensable, como el saco de dormir en consonancia según la época (la temperatura media en invierno es de +2 y en verano de +21), una colchoneta aislante, un plástico consistente para poner en el suelo, linterna o frontal, velas para dar ambiente i una cantimplora con agua. Exceptuando la Font del Llum y l'Esllavissada, en el resto de las baumas no encontraremos agua.


A continuación, una selección de las baumas más interesantes repartidas por la montaña, servirá para estimular la curiosidad de encontrarlas, comprobar las cualidades de cada una, y sobretodo pasar la noche envueltos del misticismo y misterio de un macizo muy especial: Montserrat.


FONT DEL LLUM

- Se trata de un enorme bloque desprendido donde reside la mejor fuente montserratina. En el año 1944 se instala un pequeño receptáculo y más tarde se añade otro recipiente exterior. El nombre viene dado por la necesidad de luz para alcanzar el agua dentro de la pequeña cueva donde mana. Está orientada hacia el norte siendo fría y húmeda, más recomendable para las noches de verano. El suelo es bastante regular y tiene una capacidad para 4 o 5 personas instaladas a lo largo. Puede ser un buen punto de partida para las ascensiones próximas al collado del Migdia. Para llegar tendremos que coger el camino que arranca por unas escaleras de cemento cerca de Santa Cecilia, siguiendo las marcas del GR que conduce hacia Can Massana. En plena cuesta hacia el collado más destacado dejaremos el GR siguiendo por la izquierda, y en el próximo desvío cogeremos a la derecha hacia la Font del Llum justo al pie de la pared más destacada contrafuerte del Camell de Ecos (35 min).



BAUMA DEL MONTGRÒS

- Aunque existen diversas cavidades en la vertiente E del Montgròs, nos referimos a la que queda por debajo de la cumbre a la derecha observando la pared. Para encontrarla será necesario desviarse por unas rampas a la izquierda subiendo desde la Salamandra, rodeando la gran mole en dirección sur. Siguiendo por el terreno más asequible sin vegetación, llegaremos después de una larga travesía a una gran cavidad ovalada donde se accede mediante una fácil trepada. Desde su interior contemplaremos la más bella salida de sol que nos ofrece el macizo, especialmente en invierno. Antaño existía un lecho construido con troncos y hojarasca situado en el centro del habitáculo, que con el paso del tiempo y las cabras ha desaparecido. Actualmente nos queda un buen espacio bastante irregular donde se puede improvisar sitio para 6-7 personas como máximo. Posiblemente el vivac montserratino más panorámico y sorprendente, y a la vez más afectado por los cambios climatológicos. Por debajo de la Salamandra encontraremos la Font de la Cadireta al lado del camino, como último recurso para llenar la cantimplora. Atención con los objetos que puedan rodar al vacío, al pie de la pared del Montgròs hay algunos sacos de dormir y demás. Buena base de ascensiones a la Roca Plana dels Llamps y rocas vecinas, y también muy idóneo como vivac cuando se realiza la travesía desde Can Massana al Monasterio. Aproximación bien señalizada desde el collado del Migdia (calcular 1,30 h desde Santa Cecilia).



PLECS DEL LLIBRE

- Tres grandes bloques en pleno torrente del Migdia configuran un buen "dúplex" con comedor, dormitorio para 4-5 personas, jardín y terraza con vistas a los Plecs del Llibre. Uno de los vivacs con más ambiente dada su privilegiada ubicación y escasa frecuentación. En las noches serenas, el silencio es tan penetrante que la caída de una hoja ya produce un ruido destacable. Es la base idónea para escalar en los Plecs, la Cajoleta o el Montgròs. Para coger agua la fuente más próxima es la de la Cadireta situada bajo la Salamandra antes de superar el singular paso entre rocas. La aproximación se puede realizar tanto desde Santa Cecilia por el camino del coll del Migdia, como desde Can Jorba por el Camí dels Francesos (1,20 h). Destacar que si lo hacemos desde el N luego tendremos que subir de nuevo al collado del Migdia, y si lo hacemos desde el S el retorno será todo de bajada, con el aliciente de descender por el interesante barranco del Joc de l'Oca para redondear la jornada.



BAUMA D'EN HERP

- Pequeña y coquetona bauma situada en el corazón de la Canal Ample de Agulles al lado de un rellano del camino. Bien camuflada por todos lados, su entrada desvela un acogedor y romántico habitáculo para dos personas. El nombre le viene dado por un empresario alemán, Herp, que en la década de los 40 pernoctaba frecuentemente en esta bauma movido por el afán de fotografiar las rocas de la zona. Buena base de ascensiones de todo tipo, a caballo entre las Agulles y los Frares Encantats, a media subida entre el refugio Vicenç Barbé y el collado d'Agulles. Calcular unos 45 min desde el parking de Can Massana y a unos 10 min del refugio.



COVA DEL BOIXAR

- Un extraordinario caos de enormes bloques forma esta gran bauma que obstruye el Clot del Boixar. Antiguos restos de construcción dan fe de la importancia de este habitáculo utilizado ya hace muchos años. Actualmente, la remodelación de una gran parte de la bauma ofrece una buena habitación para 4-5 personas con cocina incluida, gracias a la labor de unos escaladores que residen a temporadas. Prácticamente, a pocos pasos de la entrada podemos disfrutar de vías equipadas de todo tipo. Existe un recogedor de agua en el lecho del torrente. La aproximación se realiza por un estrecho sendero que se desvía a mano derecha desde el camino principal que sube hacia la Proa y la popular Agulla del Senglar, superando la derecha orográfica del torrente del Boixar (unos 15 min desde el aparcamiento bajo la masía del Castell).



COVA DEL CABRIT

- Excelente vivac, bien cuidado y de cómodo acceso, situado bajo el contrafuerte de la Proa denominado la Tonsura. Con una capacidad para 6-7 personas, es una de las baumas más cálidas por su orientación sur y alejada de los torrentes. La aproximación se efectúa desde las oliveras del Castell como la anterior, por un camino señalizado con marcas rojas que supera el marcado lomo que divide el Clot del Tambor del Clot del Boixar (unos 30 min desde el parking). Buena base de escaladas de una zona muy visitada desde la Cova de l'Arcada a l'Agulla de l'Aritjol, con un gran número de consistentes vías deportivas. La fuente más próxima es la del Xevret a unos 10 min en el Clot del Tambor subiendo hacia l'Arcada. Esta es una de las baumas más frecuentadas de esta selección.



BAUMA DEL FARAÓ

- Esta curiosa y simétrica cavidad, ha sido una de las últimas en sumarse al repertorio de vivacs montserratinos. Tiene una capacidad para 4-5 personas con un suelo bastante irregular y una pequeña cueva interior similar a un ojo perfecto que vigila constantemente el torrente dels Naps. El único camino de acceso es el utilizado por los escaladores para llegar a las vías de la cara E del Faraó, con fuerte pendiente y vegetación, que termina en el collado donde acaba el rápel. La bauma está en la cara opuesta (W) y para acceder será necesaria una evidente travesía y una corta trepada (IIIº) para alcanzar su interior. La aproximación más corta se realiza por el torrente de la Coma d'en Pastor, entre las masías del Castell y Can Jorba. Calcular 1 h larga desde el pie del torrente. Inéditas perspectivas de la vertiente sur de la montaña.



L'ESLLAVISSADA

- Como su nombre indica, se trata de un desprendimiento que ha formado una caótica bauma de buenas proporciones aunque poco recomendable para dormir dada su elevada humedad sumada a un suelo bastante irregular. En el año 47 se construyó un depósito interior para recoger el agua, que rara vez encontraremos seco. De todas maneras, es un buen refugio y una de las mejores fuentes de Montserrat, bien situada entre el Coll de Porc y el Pas del Príncep. La aproximación más corta es subiendo desde Can Massana pasando por debajo de la espectacular vertiente N dels Frares Encantats hasta el Coll de Porc (45 min).



BAUMA VECINA DE L'ESLLAVISSADA

- Situada a mitad del trayecto entre el Coll de Porc y l'Esllavissada, esta buena bauma presenta un suelo uniforme, altura mediana y orientación soleada. Con una capacidad para 3-4 personas, este vivac es una buena base de ascensiones para buena parte de la zona de Frares Encantats y del Pas del Príncep en especial. Tiene la fuente cerca y el sol le toca bastante pronto, punto a favor de cara al invierno. Por sus dimensiones, podemos movernos cómodamente sin una sensación claustrofóbica como sucede en la mayoría de las baumas citadas. El acceso es idéntico al de l'Esllavissada, es decir, 45 min desde el punto más cercano al vehículo (Can Massana).



BAUMA DEL COLL DE PORC

- Se trata de una bauma alargada muy acogedora en conjunto, pero con el techo bastante bajo. Se pueden instalar entre 3-4 personas, sobre un suelo muy aceptable y bien protegido del viento y la lluvia. Por su camuflada orientación W, es poco soleada pero a pocos pasos tenemos una buena miranda abierta sobre todo el valle donde se puede desayunar a gusto. Buen vivac para atacar la muralla norte de Frares, a pocos minutos de la fuente del Frare y de l'Esllavissada. Situada al lado mismo del camino principal entre el Coll de Porc y el Coll del Miracle. No confundir con otra que encontramos un poco antes y que tiene un suelo desastroso. Aproximación recomendable desde Can Massana como la anterior (45 min).



BAUMA DE LES GRUTES

- Una monumental roca enclavada en pleno torrente de les Grutes configura un poderoso desplome en equilibrio, bajo el cual se puede remodelar el espacio según nuestras necesidades. Actualmente solo resta preparado para 2-3 personas, pero con algo de dedicación se puede ampliar considerablemente. Es un vivac poco utilizado por su situación algo lejana de los objetivos principales, pero con una perspectiva de solitud y silencio garantizada. Posibilidad de escaladas en la Miranda del Príncep a pocos minutos. La aproximación se efectúa por el camino que lleva a la Cova de l'Arcada desde la pista del Vermell del Xincarró. Una vez pasada l'Arcada, un desvío a mano derecha conduce al lecho del torrente donde encontraremos la bauma al poco rato. Calcular de 45 min a 1 h desde el coche. Si continuamos camino arriba llegaremos cerca de l'Esllavissada.



COVA DE LES PRUNERES

- Orientada al oeste, esta gran bauma ha estado siempre la más conocida y utilizada por excursionistas y escaladores. En el año 57, el esfuerzo colectivo de la plantilla del GAM (CMB) hizo posible la construcción de paredes y dos hileras de camastros con maderas y troncos con capacidad entre 15-20 personas. Actualmente todo esto ya no existe gracias a la falta de civismo que ha reducido a cenizas todo lo combustible, además de un buen alijo de basuras que la vegetación esconde tristemente. No por esto deja de ser una bauma emblemática y parada obligada para la travesía montserratina, o bien para atacar las abandonadas rocas de la zona de Ecos. La aproximación se realiza por el Coll de Porc como las anteriores, continuando dirección al Montgròs (1 h larga desde Can Massana). La fuente más próxima es la del Frare o l'Esllavissada a unos 20 min.



BAUMA DEL CAVALL

- Pequeña y recogida, esta bauma próxima al collado del Cavall Bernat fue antaño un punto de referencia para las primeras conquistas al monolito. Situada al lado del camino que conduce al Cap de Mort, es un vivac obsoleto cuando existe a pocos minutos la ermita de Sant Antoni bien acondicionada en todos los aspectos. No obstante tiene una capacidad para 4 personas, está orientada al S-E, y es una buena base de ascensiones de la zona de l'Albarda y el famoso Cavall. El acceso se efectúa desde el monasterio por el típico camino de las escaleras hasta el Pla dels Ocells, continuando por el fondo del valle hasta rebasar el Cavall Bernat, donde un desvío a mano derecha muestra la subida hasta delante mismo de la bauma (45 min).



ARUNACHALA

- Esta insólita bauma fue obra de ermitaños, dícese de una sud-americana, que en la década de los 70 tuvo su máximo esplendor. Manos artesanas y buen gusto hicieron de esta cavidad una acogedora celda con litera, estufa y cocina. Un pequeño apartamento bien situado para sintonizar especialmente con la energía y contemplación de la montaña. El abandonamiento misterioso de éste nos ha dejado las ruinas de un paraíso perdido en lo alto del torrente del Pont, justo por donde transcurre el camino que baja del collado dels Pollegons. La aproximación se puede realizar por el monasterio cogiendo el camino de Gorros y una vez pasado el mirador bajar dirección S hacia dicho collado (1 h), o bien subiendo directamente por el torrente del Pont desde la Vinya Nova que será posiblemente lo más lógico (1 h).


Felices sueños...






VÍA KATANA A LA NORTE DEL PEDRAFORCA



- La vía Katana representa la última ruta abierta en la pared norte del Pedraforca, siguiendo una linea bien marcada en la que encontraremos todo tipo de pasajes en libre semiequipados, que nos llevarán de una forma elegante y directa a la cumbre del Calderer. Itinerario especialmente exigente en algunos tramos, donde hay que protegerse convenientemente con fisureros, aliens y friends, ya que solo restan algunos pitones de consolación repartidos principalmente en la parte inferior de la pared. Vía "Non Expasion", con un grado máximo obligado de 6c+ muy puntual, en las tiradas claves (L3 y L5). Roca buena en conjunto, exceptuando algún corto tramo y los largos finales generalmente fáciles. Horario entre 5 y 7 h. Preveer que la pared este bien seca, de lo contrario podemos encontrar chorreras en los pasos claves. En definitiva, una aventura del todo recomendable, con toda la mágia de la cara norte de nuestro querido Pedraforca.

FOTOS DE LA VÍA



Adrià Chueca abriendo integramente en libre el L3 (7a)



Escalando la bonita fisura-diedro del cuarto largo (6b)



Fisura de entrada al magnífico quinto largo (6b+)


 
Adrià Chueca saliendo del paso clave de la quinta tirada (6c+)


Natxu durante la 1ª integral a la vía, en el 6c+ del L5


Armand abriendo el diedro-chimenea del L7 (Vº)


Armand en la característica diagonal del octavo largo (V+)


Adrià al final de la gran diagonal desde la R9