ESCALADAS EN ELS PORTS Y EL MAESTRAZGO


-Si todas las escuelas ofrecen su magia, la dels Ports y el Maestrazgo es especial. A continuación tenéis varias primeras ascensiones de la factoría Ballart, que descubren algunos de los lugares más significativos dels Ports de Tortosa-Beseit y el Maestrazgo. Existen muchísimos más, pero la gracia reside en descubrirlos y gozar plenamente de la serenidad de unas tierras donde se ralentiza el tiempo y se escucha el silencio.



Croquis de las últimas vías abiertas en els Ports. Roca excelente y pocas chapas en ambos casos. Dificultades para todos los gustos. ¿Que más se puede pedir?



- La vía d'en Guimerà fue dedicada a un lugareño vecino del pueblecito de Bel (La Sénia-Rossell), que con toda su amabilidad nos condujo hacia un objetivo totalmente oculto en el horizonte, para abrir el trazado más evidente del tesoro. La Mola de Bel queda situada al sur de la localidad y presenta un circo de roca muy vertical de tan solo 2 largos de altura, pero con un calcáreo de fantasía típico de las tierras castellonenses. Desde el pueblo hay que coger una pista en dirección al Mas de Mariné (W), dejar el vehículo, y continuar al S-W hasta localizar el acantilado. Bajar en rapel por lo más evidente (árboles) y ganar el pie de vía en el tendido de sombra matinal. En el primer largo habrá que equipar un corto tramo de A2, y en el siguiente escalar una buena fisura en diedro hasta la cima. Lugar remoto y aislado con muchas posibilidades, siempre y cuando no exista ninguna regulación de última hora a tal efecto.





- Situada entre las imponentes Rocas de Benet y las domesticadas Moles del Don, la cara sur de la Gronsa Central propone un compacto coctel intermedio en forma de escalada libre semiequipada, donde en ningún momento aparece la verticalidad absoluta y el rastro de generosas líneas de parabolts. La vía Gronsamàtic cumple con la norma, y en sus cinco largos no encontraremos muchas chapas gracias a las posibilidades que ofrece el terreno para protegerse con los fisureros y friends. Destaca claramente el L3 por su dificultad "made in Castellnou", con un tramo de 6b sin trampa ni cartón. En definitiva, una vía para entretenernos un buen rato en un lugar relativamente cercano al asfalto, con un cómodo descenso a pie bajando por la canal posterior, y con remotas posibilidades de coincidir con otras cordadas escalando.




- La Punta Falconera ofrece una vertiente sur con unos rasgos poco definidos y una perspectiva fatal desde el aparcamiento dels Estrets. Con todo ello, en su eje central se intuye un tímido diedro que rompe la monotonía y sirve de consuelo a la vía Crucigrama, un sinuoso trazado donde es preciso navegar con buen rumbo, para salir con éxito de la pared más marginada del sector. No obstante, la ruta posee su encanto mientras mantenga su integridad sin otras líneas que la parasiten con el tiempo. Un lugar más propenso a la aventura que a otra cosa, con una leve aproximación y un descenso evidente por detrás. Roca buena típica de la zona, con una tirada central en diagonal ascendente donde se concentran los pasos más exigentes y obligados. Pocas repeticiones.




- El aspecto de la Mola dels Biernets siempre ha ahuyentado al personal hacia otros objetivos más soleados y de tonalidades menos lúgubres. No obstante, los pocos itinerarios existentes cumplen ampliamente con los requisitos de negociar el terreno con las mínimas expansiones, y por líneas bien definidas a primera vista. Uno de ellos es la vía Alva Myrdal, una acertada combinación que con solo tres expansiones alcanza la cima sorteando la verticalidad básicamente en libre, mediante una escalada por significativos diedros y oportuna rampa final. Una aventura posiblemente sin repetición, al quedar claramente apartada de las tendencias más solicitadas y del excelente terreno dels Estrets, aunque la roca podemos considerarla de aceptable en todo su recorrido.




- Estando unos días por Beseit y con la impaciencia de alcanzar la primera nº 200, le toco el turno a un perfil muy visible desde el pueblo: el contrafuerte noroeste de la Penya Galera. Un lugar inexplorado y relativamente cómodo de llegar, desde la pista que transcurre por el valle hacia el E y donde destaca un compacto muro liso con un marcado diedro en su margen derecho. La vía Duecento aprovecha de forma evidente un terreno conglomerado típico de la zona, dando por concluida la ascensión al llegar al primer piso, pues la continuidad con la característica proa que le sigue a continuación queda claramente truncada por la magnitud el bosque. Descenso caminando por éste hacia la derecha, atravesando al W hasta conseguir bajar a pie por el lugar menos accidentado. Escalada poco equipada y de interés relativo pese a su elocuente presencia.




- Cerca de Beseit existe un bonito paraje conocido localmente como la Pesquera, que cumple con todos los requisitos para darse un baño plácidamente en las cristalinas aguas del río Ulldemó. Justo en un enorme meandro que forma el cauce más arriba, aparece un buen glosario rocoso donde con el tiempo se han afincado media docena de itinerarios clásicos. El más llamativo y primero en abrirse fue la vía Hurghada, cuyo nombre corresponde a un destino típico para la práctica del submarinismo en el Mar Rojo (Egipto), una afición que me apasionó durante la década de los 90. Fue todo un honor encordarse con el célebre Josep Manuel Anglada para realizar esta magnífica escalada, y descubrir toda la magia de un lugar privilegiado, actualmente prohibido, como drástica resolución versus una regulación más razonable que por el momento no ha llegado. Una lástima con mayúsculas.





- La Roca Dreta de les Valls significó uno de los últimos lugares que se desvelaron al quedar oculto entre los valles y apartado del asfalto. Con la magnífica vía KRT se reveló uno de los tesoros más bien guardados de toda la zona, donde curiosamente la marcada canal-chimenea que lo surca aun restaba por abrir. Fue necesaria una dosis de buril para solventar el dilema, y alcanzar la enorme grieta que tan solo exigió una breve escalada en diedro al estilo más clásico. La Nobleza Baturra nunca ha estado un itinerario solicitado al estar rodeado de rutas mucho más modernas e interesantes, pero su evidente recorrido otorga todo un aliciente para cambiar el hábito de estar habitualmente escalando sobre muros. Para el desplome inicial será necesario un gancho, y para el resto serán suficientes los Camalots hasta el nº3 y algún clavo opcional. Roca aceptable en conjunto.




- Desde Beseit dirección al Parrissal, además de muchos turistas, encontramos unos considerables farallones a ambos lados del río Matarranya que forman el portal de entrada a un espacio colmado de fantasía en cada uno de sus rincones. A la derecha aparece el Mas de Lluvia con su severa verticalidad, mientras que a la izquierda tenemos la Roca de Sant Miquel con un perfil mucho más accesible. De todas sus escaladas, la más benévola es sin duda alguna el Esperó del Bruc, una combinación de resaltes de cierto interés, cuya modesta ascensión culmina en uno de tantos lugares entrelazados por la caótica magia dels Ports. Itinerario de corte alpino, con escaso equipamiento y con solo un par de pasajes destacables donde encontraremos los espits de rigor. Roca aceptable en conjunto, y una aproximación y descenso cómodos por caminos evidentes desde la calzada principal a la altura de un puente antes de llegar al aparcamiento turístico. Orientación SW.




- La Tasso&pico representa la versión moderna de la vía Picotasso acertando las debilidades del margen derecho de ésta gran clásica del Masmut. Escalada interesante en conjunto con un L3 de película, donde encontraremos los parabolts justos y necesarios para disfrutar del evento sin regalar nada. Destaca la gran variedad de pasajes sobre roca generalmente muy buena, sin incordiar en ningún momento el itinerario original que transcurre claramente por la izquierda, donde en algún punto nos podemos escapar. En definitiva, una alternativa con todos los requisitos para llegar a una futura clásica, siempre y cuando valoremos las particularidades del terreno con un estilo más bien reacio a las expansiones.




- Entre la infinidad de posibilidades que ofrece la cara E de la roca del Sombreret, la vía Teruel Existe representa una de las más asequibles del panorama al sortear el marcado desplome final por la canal de la derecha sin mayores pretensiones. Gracias a ello, en todo el recorrido gozamos de un terreno excelente aunque con pocas chapas y solo en los pasos claves como referencia. El penúltimo largo resulta claramente el más exigente y obligado al zigzaguear por un tramo sinuoso y vertical. A la salida podemos progresar por la misma canal (paso A0/6a) o bien rodeando por la izquierda de forma más evidente pero sin seguros. Atención en los primeros largos a no confundirse con un proyecto con parabolts que circula por el margen derecho sin más referencias. Escalada muy buena en conjunto.




- Una vez conquistados los característicos espolones del Masmut, solo quedó la oportunidad de explorar sus callejones y márgenes para continuar con la actividad aperturista en la zona. La vía Kenia descubre un natural trazado arrancando por una canal y atravesando posteriormente al espolón, resultando una línea muy asequible pero con equipamiento escaso. Primer largo en roca discreta con algunos puentes de roca lazados, y el resto mucho más compacto con solo un espit a mitad de la última tirada. Dos meses más tarde una cordada realizó la vía Gandhi por el eje principal de la derecha, enlazando con la R3 de la Kenia y coincidiendo hasta la cima, el trazado definitivo. Si llevamos los Camalots hasta nº3 y los Aliens podemos prescindir de los clavos según repeticiones.




- Otro trazado muy singular con solo un largo destacable, la vía Kalabaka, transcurre en pleno muro occidental de la Proa aprovechando una elocuente rampa adosada que lleva a la cima sin otro misterio que seguir lo más afable. Con todo ello, la tirada clave exige emplearse a fondo después del flanqueo desde la canal de entrada, con la roca discreta en algún punto, pero mejorando con la altura como es habitual en toda la zona. Uno de tantos casos, donde la particular geometría del Masmut muestra sus debilidades entre una verticalidad dominante a simple vista. Una aventura claramente de coleccionista.




- La vía Tintín al Masmut ofrece una clara y sorprendente línea sin expansiones, utilizando la canal más estrecha que se observa en el tercio oriental del escenario. Si bien los dos primeros largos no prometen nada en especial, a la salida de la R2 aparece una franja de buenos bolos que invita a flanquear hasta situarse bajo un diedro exterior que conduce directamente a la cima. Este pasaje es sin lugar a dudas una pequeña joya de la zona, donde sin grandes misterios, los fisureros encajan en los huecos justos y precisos para avanzar con garantías hasta alcanzar el diedro. Por estas razones se puede considerar esta bonita ruta de interesante, si no más, para todos aquellos que valoran el aspecto más natural de toda escalada.




- La vía Angelo Dibona solventa el espolón más modesto de la vertiente norte del Masmut, mediante una escalada poco equipada y algo expuesta en conjunto. No ha estado nunca una gran clásica, pero cuenta con un buen número de repeticiones ya que representa la opción más clara y asequible para cuando aprieta el calor, quedando a la sombra gran parte de la jornada al estilo de las famosas Roques de Benet. Si bien la roca es aceptable, su orientación norte le otorga un tacto más pulido y menos áspero, un factor a tener en cuenta en las excursiones del primer largo, el más expuesto con diferencia de todo el recorrido. Gracias a Santi Gracia, Diego Miralles y demás veladores de la zona, fue restaurada hace unos años con parabolts, para como mínimo resucitar su mítico nombre. Aproximación evidente desde la pista norte (10 min), y descenso rodeando por el E hasta alcanzar de nuevo la calzada (20 min).




- La zona de Ladruñán presenta un buen repertorio de paredes para todos los gustos y estilos, que en su día se dio a conocer tímidamente gracias a los pequeños sectores deportivos que se equiparon en los alrededores del pueblo. En realidad fueron los escaladores franceses los primeros en explorar en serio las paredes más representativas, y dejar notoria constancia de su campaña en el portavoz de Passe Murailles. En vista del éxito rápidamente tomamos rumbo hacia el objetivo, y tras analizar el extenso panorama, nos decidimos por la descarada línea de la vía Carey para amortizar la primera jornada. Después de cruzar arduamente el río Guadalope, solo quedó remontar la cuesta y en poco rato estar reptando por la monumental chimenea que destaca en el margen izquierdo de la pared del Cantalar. El último largo fue la guinda del pastel, y el descenso por el barranco de Gómez, un paseo de lo más pintoresco con arte rupestre incluido. Para llegar al escenario hay que tomar un desvío a mano izquierda que conduce a una pequeña central eléctrica, poco antes de llegar a la localidad.




- Si explorar cada una de las paredes que se extienden alrededor de Ladruñán puede llevar varias jornadas, la brevedad de nuestra primera visita solo dio para abrir la vía Carey y al día siguiente la vía Coral, situada en lo alto de la sierra. Tomando la calzada que lleva a la Algecira, al poco nos desviamos a mano derecha por una pista en condiciones que se dirige hacia el Latonar, un catalogo de paredes de altura modesta pero de calidad extrema, que los franceses ya habían acariciado anteriormente. De entre todo el muestrario a disposición, nos inclinamos por un diedro peleón de entrada, añadiéndole una caprichosa travesía en lo alto para alargar un poco más el festín. Una vez en la cumbre divisamos a lo lejos los Morrones, otro singular objetivo virgen que nos animó al poco tiempo a regresar a este remoto paraíso perdido en el Maestrazgo, para sintonizar con la calma y el silencio de lo que algunos denominan "la España Profunda".




- Un lugar donde fuimos de los primeros en actuar fue en Culla, un enorme mosaico calcáreo parcialmente oculto sobre la rambla del río Monlleó, donde tuvimos la gran suerte de escoger de entre todo el lote, la dicha principal de todo aperturista. De entrada abrimos la vía del Temple, que más tarde fue pisada y transformada por otro itinerario -vía Llibertat d'expressió- de forma más directa, reconfortante y con más chapas de consolación, resultando la escalada más repetida de Penyacalva en la actualidad. En otra visita atacamos la Arista Vèrtex para probar fortuna por el flanco occidental de la muralla, acertando una divertida y clásica ascensión, que incluso aparece actualmente en una selección de escaladas recomendadas de la Comunidad Valenciana. Si la primera quedó modificada deportivamente en su día, la segunda aun mantiene ese espíritu alpino para saborear el panorama y prescindir de las filigranas del grado. En Culla aun quedan muchas sorpresas pendientes, siempre y cuando acertemos con la línea idónea y una temperatura de confort.

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