ESCALADAS EN COLLEGATS

- El congosto de Collegats representa un microcosmos de itinerarios de todo tipo, ideal para escalar todo el año gracias a su variedad de orientaciones y comodidad de accesos. A continuación aparecen algunas vías de aventura, que sin lugar a dudas servirán para descubrir todos los secretos de la zona, y familiarizarse con un conglomerado de calidad especialmente indicado para la escalada libre.



- La Oriflama "Oro y llama" es una de las líneas más coherentes de la Pared del Pessó al contar con un continuo trazado de conglomerado gris, a diferencia del resto de itinerarios interrumpidos por un bosque central inevitable que rompe la tónica de la ascensión. Una escalada asequible en general, salvo un primer largo en el que encontramos la mayor parte del material utilizado, para solventar la verticalidad de los primeros metros hasta que el terreno se presta definitivamente al libre sinuoso hasta el final. A partir de la R1 la roca aparece excelente y hay que acertar sus debilidades sin seguros a la vista, contando que en las reuniones encontraremos casi siempre la pareja de espits de rigor. Una aventura que queda truncada a mitad del L3 al surgir por la izquierda la vía Kollegats, continuando paralela a la Oriflama hasta la cima restándole el compromiso y la solitud original. En definitiva, una vía casualmente repetida debido a unas características que poco atraen a un personal más propenso a las monótonas rutas equipadas exentas de todo misterio.




- El nombre de Galileo viene dado por la existencia de una gran roca esférica asentada en la R8, que sirve de ayuda para realizar una escalada que sin ser complicada exige un cierto instinto, ante todo en su primer tercio donde se acentúa su verticalidad. Roca generalmente buena en todo el itinerario, donde se colocó un parabolt extra en el transcurso de la segunda ascensión para aminorar la jugada de tipo en el segundo largo. Por lo demás, se trata de una escalada aventurera abierta en una sola jornada, en la que quedaron varias reuniones montadas con espits y algún clavo de referencia en las tiradas. Una alternativa sin problemas de frecuentación ni desgaste del terreno, especialmente indicada para todos aquellos que deseen sonsacar todo el encantamiento de la Pared del Pessó de la forma más natural. Escalada con tramos expuestos. Llevar un buen ajuar de Aliens de todas las medidas para solventar en mayor medida la protección. Reseña actualizada.



- La vía Imperator contempla un trazado mucho más espectacular que los dos anteriores, ofreciendo un primer tercio elegante y seductor perfectamente vestido por sendas grietas, y un final de fiesta que no deja indiferente a nadie, haciendo olvidar unos largos centrales de trámite sin mayor interés. Escalada asegurada únicamente en los pasos claves que son pocos pero buenos, sobre una roca de calidad con muy pocas repeticiones. Otra ruta detenida en el tiempo, que quizás algún día resucite por una moda más inclinada hacia la aventura y el afán de exploración. Hoy por hoy, las rutas generosamente equipadas y las vías deportivas son los principales reclamos de esta suculenta escuela del Pallars, privilegiada en roca, desnivel y variedad de orientaciones, que la consolidan entre las más solicitadas del eje pre-pirenaico catalán.



- El gran diedro que forma la Agulla del Gos es la escusa principal para proseguir un trazado poco definido de entrada, pero con un último tercio dotado de unas buenas fisuras que le suman toda la gama de pasajes que podemos encontrar en la Pared del Pessó. Además de buena roca, cuenta con un breve tramo de artificial liberado en 7a+, como un aliciente más para superar el eje de la muralla con el mínimo equipamiento y sin rodeos, salvo el bosque inevitable que se sortea por donde menos predomina. En la parte final destaca una doble canal (escalar la chimenea de la derecha) y un compacto offwidth de salida como recompensa al tramo vegetal que rompe la continuidad de la ascensión. El nombre se refiere al bucólico monasterio de Sant Pere de les Maleses, ubicado en uno de los rincones mágicos que ofrece la zona y presidido por las conocidas Moles del Pessó.



- Estamos ante una de las rutas más sinuosas de la Pared del Pessó donde cada largo es un mundo aparte, ofreciendo una aventura más que completa enlazando los muros más oportunos que salen al paso de forma inteligente y atrevida. De entrada hay que ganar el pie de vía trepando por un zócalo vegetal, para acertar el punto idóneo y alcanzar la fisura del L2, lo más exigente con diferencia de todo el itinerario. A todo esto, le sigue una estratégica travesía hacia la derecha que conduce a una zona de placas menos verticales, donde una pequeña entosta es la siguiente escusa para avanzar. Atención en este tramo al enorme rozamiento y a un paso puntual de artificial donde hay que colgarse a saco de un Alien tras una buena excursión en libre. Un nuevo largo en forma de diedro oculto lleva al último tercio sin demasiadas complicaciones, pero donde hay que adivinar el camino correcto hasta el final. Roca buena en conjunto y pasos claves equipados. Pocas repeticiones.



- Siempre es un gran placer y todo un privilegio escalar con eminencias, y en este caso con el matrimonio Anglada abriendo vía en memoria a Ernest Lamarca, un excelente escalador y montañero de la década de los 50, tristemente fallecido en el año 2000. En el margen izquierdo de las Moles del Pessó queda esta modesta gesta de tres tiradas poco equipadas, sobre la calidad de un muro totalmente apartado del escenario habitual y del murmullo de los visitantes de los bucólicos restos del monasterio de Sant Pere de les Maleses. La vía resigue lo más asequible ofreciendo una línea breve y homogénea con un máximo obligado de V+, destacando la fisura terminal como lo más significativo. Una vez alcanzada la R3, se puede salir trepando fácilmente hacia la cima con tendencia a la izquierda, o bien bajar por la misma vía mediante 3 rápeles (más recomendable) para volver por el sendero principal o combinar con otro itinerario si se tercia.



- La vía Dilemma supera la mola más occidental caracterizada por una arista final muy asequible. Después de un primer tercio exigente con un tramo de 6b bien asegurado (L2), aparece un sinuoso tercer largo bastante a pelo sin expansiones, que posiblemente sea lo más decisivo de todo el trazado por su difícil protección. Pese a ello la roca es aceptable en todo momento, siguiendo una línea muy atractiva y bastante rápida, donde será imprescindible un buen dominio del terreno e ir sobrado en Vº grado expuesto. Se desconocen repeticiones. Para llegar al inicio es preciso improvisar por el bosque en diagonal ascendente desde el camino, hasta alcanzar el desagüe de la pirámide invertida y atravesar a la izquierda.



- La vía Borbón descubre el lomo derecho de la pirámide invertida que dibuja la muralla, mediante unas buenas tiradas en libre poco equipadas, pero muy elocuentes y atrevidas. Solo el primer largo podemos considerarlo expo, ya que el resto ofrece mejores posibilidades de protección. Roca buena en conjunto, destacando el monolítico diedro del L4 (oculto en la foto) y sobre todo la última tirada por el risco principal, que rompe la monotonía por su estrategia y verticalidad. Acceso siguiendo el trazo por el bosque desde el camino, dirección a la llamativa zona desplomada, y flanqueando por el pie de vía hacia la izquierda. El nombre no va en relación con la realeza, sino más bien con una entrañable mascota afincada en sus días en un pequeño pueblo perdido del Pallars.



- Paralela a la Borbón, la vía Club de Fans amortiza lo mejor del terreno básicamente por placas, resolviendo en libre bastante asequible toda la pared salvo un pasaje muy puntual imposible de evitar mediante ningún rodeo. Es en este punto donde se puede comprobar perfectamente la complicada maniobra para emplazar el espit de turno en el sitio correspondiente, tras colocar un plomo de soporte haciendo malabarismos con una sola mano. Son los gajes del oficio, que solo los aperturistas más cautos saben reconocer. Esta vía ofrece además, una ascensión rápida y poco equipada donde habrá que reforzar con artilugios, o exponerse a largas excursiones entre los escasos seguros existentes. Destaca como realmente expuesto las dos tiradas finales donde solo hallaremos un par de espits en la R5 y nada más, confirmando que la roca es buena en todo momento aunque no está permitido el lujo de caerse según donde, como suele ser habitual en esta zona.



- La vía Somni Clementina queda situada en el rincón más sombrío de las Molas del Pessó, factor a tener en cuenta según la temperatura, y su escalada combina la aventura con la filigrana al ir de un extremo al otro sin avisar. Tal es así, que la canal de entrada consolida el término salvaje, y a partir de la R1 un lienzo de buena roca justifica ampliamente una ascensión muy interesante de grado moderado, con un segundo largo que requiere decisión y entrega. El resto prosigue por un terreno de calidad, más propenso a los pequeños agujeros que a los grandes bolos, prácticamente asegurado con espits y algún clavo en los movimientos claves. Su nombre hace referencia al célebre grupo alemán de música electrónica Tangerine Dream.



- El Diedro de la Tuca representa el diedro más marcado que ofrece las Moles del Pessó en su vertiente E. Una elegante línea cuya lógica entrada consiste en superar las debilidades del muro preliminar, ganando el eje de la fisura en el punto más factible sorteando su considerable verticalidad de entrada. Cabe anotar que el primer largo, protegido con alguna chapa de consolación, supone una dificultad asequible pero expuesta siguiendo el camino más elocuente. Una vez en el magnífico diedro, la fisura permite una buena protección a base de fisureros principalmente, hasta que al final aparece el pasaje clave para salir al exterior y alcanzar la rampa de salida. De la cima se continúa trepando fácilmente hacia el risco principal, para localizar el camino de bajada habitual hacia la derecha que lleva en poco rato a la vía ferrata.



- La Pared de la Figuereta es sin duda alguna el escenario más cómodo del congosto de Collegats, ofreciendo unos itinerarios más cortos pero intensos, ideales para familiarizarse con el estupendo conglomerado de la zona. Las vías Flyers y Samurai representan dos modernas alternativas situadas en el margen derecho de la pared muy cercanas a la carretera, cuya dificultad y concepción no nos dejarán indiferentes. La primera aprovecha una llamativa diagonal asegurada con chapas, para luego proseguir por un atrevido muro donde se concentran los pasos más exigentes con diferencia (6b). La Samurai se atreve directamente por un explosivo desplome (6c), para alcanzar una serie de curiosos canalizos en los que despunta un pasaje obligado significativo (6b), donde hay que dar la talla nunca mejor dicho.




- La vía Ardor Guerrero aprovecha lo más asequible y aceptable del sector central de la muralla sur, superando los dos pisos por roca generalmente buena y en escalada libre poco equipada. La travesía a la izquierda para continuar la ascensión, rompe inevitablemente la magia de un terreno bastante caótico donde hay que serpentear para sortear los obstáculos. El nombre de la vía se refiere a la infantería que resistió en la cima de la Pessonada durante la guerra, dada la gran cantidad de restos en forma de latas oxidadas que aparecen acumuladas en las feixas a lo largo de la ascensión. Destacar que el grado es obligado con un tramo de 6a algo expo, y en todo el trazado solo encontraremos algunos espits en las reuniones que serán claves para el descenso. Una vez arriba lo mejor es bajar por el mismo itinerario en rápeles, por lo que será interesante llevar cordinos para reponer. Se desconocen repeticiones.




- La vía Microclima utiliza la misma estratagema que la vía Ardor Guerrero superando algo más a la derecha uno de los sectores más significativos de toda la muralla sur, recorriendo un diedro solitario  característico que resulta la escusa lógica de la ascensión. Hasta alcanzar el diedro no encontramos gran dificultad, pero una vez en el mismo habrá que dar la talla para salvar alguna panza significativa. Después de este entretenido pasaje especialmente atlético, aparecen unas tiradas dignamente interesantes hasta alcanzar la cima. En la vía solo encontraremos el material señalado en la reseña, por lo que hay que asegurarse convenientemente. Persiste la escalada algo expo sobre roca generalmente aceptable en todo el recorrido, salvo el tramo de trepada fácil donde se observa claramente la línea de un desprendimiento. Al terminar la aventura será interesante dirigirse a la salida de la vía anterior para localizar los rápeles de bajada. Se desconocen repeticiones.  

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