ESCALADAS EN LA COMARCA DEL ALT URGELL

- La comarca del Alt Urgell está situada al norte de Catalunya y al sur de Andorra, siendo el río Segre su eje principal. Gracias a la exhaustiva guía de escalada publicada hace poco tiempo, podemos descubrir los secretos de sus grandes palestras, y los rincones más privilegiados para la práctica de cada una de las facetas que ofrece la escalada tanto deportiva como clásica. A continuación, aparecen algunos itinerarios de aventura que pueden servir, si no más, para conocer unas interesantes escuelas casi siempre amparadas por una roca caliza extraordinaria, en unos entornos rurales donde el silencio y lo salvaje afortunadamente aún co-existen.



- La vía del Nifo fue el segundo itinerario abierto en Roca Narieda aprovechando el camino más evidente para superar los dos pisos de esta notable muralla situada frente a la localidad de Organyà, bien visible rumbo a Andorra desde el sur. Se trata de una pared de caliza muy compacta orientada al oeste, cuyos trazados acostumbran a reseguir las pocas fisuras existentes dado que sus muros ofrecen una dificultad más que considerable por su escasez de agarres. La vía del Nifo, dedicada a Pep Masip, se vale del diedro más afortunado que dibuja la parte inferior, y tras atravesar el bosque intermedio ataca lo más asequible de un proyecto finalizado en una sola jornada, tras semiequipar previamente los seis primeros largos. Con los años y por sus excelentes características, se ha convertido en uno de los itinerarios más visitados de la zona, pero prescindiendo de su segunda mitad mucho más salvaje y menos atractiva, ahorrando horario y el penoso descenso desde la cima. Así pues, la comodidad apuesta por bajarse en rapeles desde la R6 o R7 según convenga, y dejar el resto para los más aventureros, la decisión más oportuna para no complicarse la existencia habiendo probado lo mejor del pastel.



- La Fisura Leroy-Merlin hace alusión al nombre de la firma comercial especializada en bricolaje, por el mero hecho de que cuando se abrió fue necesaria una intensa sesión de jardinería para progresar por un diedro colmado de vegetación. Tras una poda a consciencia, apareció la buena caliza de la zona, y el trazado más asequible de un sector dominado por monolíticas placas donde se albergan los itinerarios más extremos de la Serra de Carreu. Una palestra en expansión, gracias a su increíble roca y accesos parecidos a su vecina Serra de Sant Joan, situada sobre el mismo eje calcáreo pero en diferentes comarcas. La fisura en cuestión, ofrece todo un recital de pasajes en diedro hasta que finaliza y hay que continuar por placas hasta la cima. Escalada totalmente desequipada pero con buenas posibilidades de protección, contando con las sabinas protagonistas que aún existen. Aproximación similar a la vía Ratikon, y descenso por la canal de la izquierda mediante un rápel final de 40m.



- La Ratikon fue la primera vía abierta en la Serra de Carreu, con el privilegio añadido de elegir una de las líneas más lógicas y sugestivas que ofrece su soleada vertiente. La ruta arranca por placa hasta instalarse en el diedro principal que pronto desaparece, obligando a continuar hacia la derecha para situarse al pie de una fantástica diagonal colmada de techos, donde aparecen los pasajes más sorprendentes que podamos imaginar. Unos tramos de compacta adherencia son la recompensa al esfuerzo de entrada para ganar la verticalidad del L1, lo más difícil con diferencia. Escalada poco equipada, obligada en conjunto y sin desperdicio alguno, son los rasgos fundamentales para fundirse en una aventura del todo recomendable, aunque en libre siempre exigente. Acceso evidente desde el pequeño núcleo de Bóixols, por una buena pista que sale dirección a las paredes. Aparcar a la altura del objetivo, y remontar improvisando campo a través por lo más idóneo y practicable hasta sortear el zócalo por la derecha (45 min). El descenso se efectúa cresteando dirección E hasta bajar por la primera canal donde al final encontraremos la instalación de un rápel de 45m.



- La vía Spirit (nombre de un satélite enviado al espacio exterior) representa la línea perfecta para salvar el frontón anaranjado más llamativo de toda la Serra de Sant Joan. Tras un primer largo de trámite con posibilidad de evitarlo entrando por la derecha, aparece una segunda tirada que por sí sola merece la visita por su compacta y exquisita ejecución. El L3 es el más rabioso y se abrió en escalada combinada, pero en el transcurso de la segunda ascensión se forzó en libre expuesto sin utilizar la maza. Después de esto lo que sigue es un elocuente pasadizo de escasa dificultad, que en forma de gran diedro inclinado conduce sin más secretos al final de una aventura muy recomendable, y más con la ayuda de unos pitones. Su acceso se realiza por la pista principal que parte de Montanissell dirección a las paredes (W), y a los pocos kms se llega a un amplio collado donde se divisa claramente el objetivo. Tras un breve descenso y pasada una casa, aparcaremos en un ensanche y tomaremos un desvío a la derecha que conduce hacia el lomo más despejado que lleva directamente al pie de vía (45 min). Para el descenso hay que atravesar al collado de la derecha y localizar la instalación en un árbol estratégico, para efectuar un rápel de 25m por el lugar donde la pared posee el menor desnivel.



- Uno de los techos más significativos de todo el pre-pirineo catalán se encuentra en la Serra de Sant Joan. Se trata de un ejemplar único por sus geométricas características, que tal parece ser un capricho arquitectónico fraguado dentro de un encofrado horizontal. Para situarse bajo sus dominios, es necesario salvar tres tiradas de trámite sin un gran interés en especial, y desde la R3 contemplar el carril de espits (17 pasos colocados a mano por el Sr.Paca), que conducen al vértice del asunto. A la salida alcanzamos el relevo y un consistente fin de fiesta en libre, para despejarse de la pedalada y completar así una ascensión peculiar e imprescindible para los coleccionistas de techos singulares. Roca buena en todo el recorrido. Aproximación y descenso idénticos a la vía Spirit, pero atravesando un trecho más hacia la derecha. Evitar en lo posible los meses calurosos, dado que toda la vertiente está orientada al sur y el terreno es bastante seco por naturaleza.



- La vía Tamariu acierta una línea de grado asequible sorteando elegantemente los obstáculos que salen al paso, resultando un bonito itinerario del todo recomendable aunque desequipado. Una buena escusa para utilizar el juego de fisureros y los friends, en un terreno donde se presta claramente a la autoprotección, y su calidad no decrece hasta el final amortizando lo más limpio y elocuente. Destacan sus dos primeros largos y el marcado diedro del L4 donde se concentran los pasos más significativos. Aproximación desde la pista de Montanissell a la altura de un amplio collado con gran explanada incluida, donde hay que tomar el mejor rumbo hacia el objetivo, aprovechando primero los espacios más abiertos con tendencia a la derecha, para posteriormente atravesar a la izquierda en diagonal ascendente hacia la base de la pared (45 min). El descenso se efectúa a pie bajando por la segunda canal situada a la derecha del sector.



- La Buffet Lliure contempla una ascensión muy intensa y variada donde cada tirada es un mundo aparte. Ya de entrada, en el L2 sorprende un singular slab aislado a superar lateralmente, para alcanzar la diagonal ascendente que conduce al coctel de fisuras más definidas y elegantes que ofrece el margen derecho del monolítico frontón central. Destacar un tramo de artificial a la salida de la R4 donde será de utilidad un gancho ancho para progresar. Una vez terminado el diedro principal hay que serpentear por unos muros algo expuestos, hasta alcanzar una fisura terminal de dudoso aspecto pero buena en cuestión. En definitiva, una ruta de aventura prácticamente desequipada (solo un espit en R5 y algunos clavos), con buenas posibilidades de protección y sobre un terreno mucho más compacto de lo que se adivina a primera vista. Aproximación y descenso similares a la vía Tamariu.



- Como su nombre indica, la vía Trencasostres transcurre de tal manera que sortea cada uno de los techos que van apareciendo a su paso, resultando un trazado simplemente espectacular. La ruta se encuentra prácticamente desequipada, por lo que es preciso clavar algún paso puntual y el resto a base de aliens y friends al gusto. Ya de entrada, destaca una buena fisura que lleva bajo un gran techo triangular que se evita mediante un elegante flanqueo hacia la derecha. A la salida de la R3 aparece el pasaje clave (espit) negociando unos cortos diedros muy compactos, hasta que el terreno pierde intensidad atravesando una zona fácil con algo de vegetación. De nuevo la escalada gana interés y es cuando la estrategia conduce a sortear lateralmente el desplome final, para acertar la salida más factible del escenario al estilo Ordesiano. Una vía sin desperdicio con buena roca en conjunto, que pese a su aspecto desolador, significa un objetivo claramente recomendable dentro del repertorio más frecuentado de toda la Serra de Sant Joan.



- Safari calcari ofrece una línea desequipada de cierto interés, donde claramente se puede descartar el primer largo por su nefasto aspecto. A partir de la R1 la película cambia radicalmente y surge un eje fisurado sazonado de todo tipo de diedros, que lleva directamente a la cumbre mediante una escalada en libre principalmente atlética. Salvo el primer largo, la roca es muy buena, y durante el recorrido encontramos algunas sabinas muy oportunas para asegurarse como en el significativo diedro del L4. Por lo demás, se trata de una ruta que quizás a estas alturas aún no tenga repetición, por quedar básicamente apartada del sector principal y poseer una aproximación algo más penosa desde la pista principal (1h). El descenso se efectúa atravesando por detrás de la muralla dirección oeste, hasta localizar la canal de bajada habitual señalizada con un gran hito.



- Subiendo de Organyà a Montanissell divisamos desde el picnic de la Font Bordonera, una pared rojiza sin grandes rasgos donde descansa la vía Solaris, la línea más asequible para solventar una verticalidad no siempre de calidad rodeada de desplomes. Una escalada exigente desde un principio donde es necesario una buena intuición para acertar el camino correcto de acceso, y la diagonal ascendente que se intuye por la pared y que lleva a la salida más factible decorada con una peculiar franja de mármol rosa. Para llegar al inicio, lo más breve consiste en acceder atravesando desde la doble curva pasado el picnic, improvisando por lo más abierto hasta trepar el zócalo y ganar la base del asunto (30 min). El descenso se efectúa por la derecha flanqueando sobre el risco y bajando entre la vegetación hasta localizar la instalación de rápel (40m) en un árbol. Una vez en el suelo podremos contemplar una curiosa cavidad, para completar una exótica aventura expuesta al sol, y al murmullo de los domingueros -si los hay- asentados en el picnic de la carretera.



- El pequeño núcleo de Valldarques es uno de los rincones mágicos que posee la comarca del Alt Urgell, transitando entre Coll de Nargó y la pequeña aldea de Bóixols. Un lugar arropado entre riscos de tonalidades otoñales, cuya verticalidad destaca pese a su modesta altura poco solicitada hasta el momento por los aperturistas locales. Su roca arenisca desentona en una zona de caliza dominante, pero afortunadamente se deja escalar, al menos en la ruta más asequible descubierta hasta ahora: el Esperó del Castell. Situada frente a una estratégica torre de vigilancia, el espolón ofrece un par de tiradas en libre por sendas fisuras, donde hay que tantear su calidad en algún paso puntual. No obstante, el bucólico entorno compensa ampliamente el defecto, tal como su comodidad de acceso y retorno al vehículo desde el Mas de Sobre-roca situado sobre el mismo objetivo. Orientación soleada ideal desde otoño a primavera.



- Pese a su asequible y elocuente línea eclipsada por completo por el espolón de la vía Núria, la Aresta dels Joncars nunca ha sido un objetivo solicitado debido a su escaso equipamiento y con buriles de la época. Se trata de una larga sucesión de placas inclinadas, donde destaca claramente el primer largo y el inicio del sexto por su mayor verticalidad sin llegar a extremos. El resto hay que navegar por un conglomerado que sin ser malo, hay que prestarle atención y acertar el camino más correcto hasta situarse a caballo de la marcada arista. A estas alturas sería oportuno reemplazar sus antiguos anclajes por parabolts, dada la consistencia más bien blanda del conglomerado de la zona, perceptible durante la apertura al realizar los agujeros con el burilador. Para llegar al pie de vía hay que acceder en coche a la ermita de Castell-Llebre y continuar andando por la pista que sube hacia Sant Honorat. Tras una significativa cuesta, una pista secundaria a mano derecha atraviesa la ladera dirección a las paredes. Al final de la pista hay que internarse por el bosque y atravesar de la mejor forma hasta localizar el objetivo (1h larga). El descenso desde la cumbre se realiza por un camino señalizado al principio y por la pista de nuevo a la ermita (45 min.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario