ESCALADAS EN LA COMARCA DEL ALT BERGUEDÀ

- La comarca del Alt Berguedà es una de las más accidentadas de Catalunya, y por ello una de las más frecuentadas para el montañismo gracias a sus buenas comunicaciones respecto a la capital. Situada al norte de Barcelona y dominada por la cuenca del río Llobregat, comparte gran parte del eje calcáreo pre pirenaico ofreciendo un buen número de zonas privilegiadas para la escalada bien conocidas por todos. Sin lugar a dudas, el Pedraforca es el icono más representativo de la comarca y una de las escuelas más célebres desde los inicios, donde ha desfilado la flor y nata del alpinismo catalán. Otras zonas como la Serra d'Ensija y el Cadí-Moixeró, también destacan claramente y significan la futura reserva para los amantes de la aventura siempre y cuando la legislación lo permita.



- Desde la boca sur del Túnel del Cadí podemos observar claramente un destacado conjunto rocoso, con el potencial suficiente para albergar una de las escuelas de aventura más consistentes dentro de un oasis protegido, incomprensiblemente rodeado de actividad todo el año bajo la mismísima cima de la Tossa d'Alp. Su privilegiada orientación, calidad del terreno y roca disponible, salta a la vista para cualquier profano con solo asomarse al mirador dels Orris, cercano a la carretera que conduce a Coll de Pal desde Bagà y punto de partida hacia las paredes. De todo el arsenal calcáreo visible destaca un marcado espolón cuya línea paso inadvertida desde un principio, y su conquista no llegó hasta medianos de los 80 cuando tímidamente se exploró la zona antes de que restringieran su acceso. Un asalto fue suficiente para rematar un trazado en libre extraordinario, cuyo éxito duró poco tiempo al prohibir definitivamente la escalada en toda la zona del Moixeró, el caso más patético de toda la geografía catalana. Itinerario semiequipado con pitones. Existe un embarque a mitad del L4 bajo el gran techo característico, donde se aprecian unas chapas sin sentido.



- Una vez conquistado el Espolón del Rebost, las debilidades de su flanco sur pronto atrajeron al personal desvelando un par de rutas muy elocuentes y atrevidas: la vía Zeit y el Diedre President. La primera ofrece un trazado un tanto sinuoso enlazando las fisuras existentes mediante una escalada en libre poco equipada, donde hay que andar muy suelto y adivinar el camino correcto hasta alcanzar la parte final del espolón, tras algunos pasajes muy puntuales (protegidos mínimamente) donde se acentúa la dificultad. El Diedre President representa la escusa principal de la pared y su escalada una buena dosis de aventura, cuanto más arriba más sorprendente. Un primer tercio de trámite da acceso al eje principal del diedro donde aparece el tramo más intenso, afortunadamente breve, hasta que la fisura se vuelve más generosa y practicable. Una vez pasado el diedro, un muro vertical y monolítico obliga a emplearse a fondo, con todo el ambiente que otorga el considerable desnivel de la roca más altiva de la zona: la Roca Freda. En las dos vías se recomienda llevar algunos clavos de refuerzo, para montar reuniones y por si hay que retirarse en un momento dado.



- La Serra d'Ensija, más conocida por la Roca Gran del Ferrús, presenta en su extremo más occidental una gran pirámide grisácea denominada Roques Blanques. Se trata de una pared de aspecto alpino donde finalmente se han abierto algunos itinerarios de cierto interés, amortizando la calidad del terreno y su cómodo acceso desde el Coll del Portet. Para ello hay que dirigirse al pueblo de Saldes y continuar unos pocos km hasta el Coll de la Trapa, donde aparece a la izquierda un desvío que lleva a Vallcebre desde el norte. Pasada una zona de picnic (la Palomera), una pista a mano derecha conduce hacia el objetivo atravesando la vertiente norte de la montaña hasta morir cerca del Portet. Desde aquí se divisa perfectamente la pared, y un camino bien marcado pasa prácticamente por la base de los itinerarios en poco más de 20 min. La vía Rhayader ofrece una escalada en libre solo equipada en los pasos claves, cuyas reuniones se montan en los oportunos pinos que salen al paso. Roca muy buena en conjunto destacando el penúltimo largo por su mayor dificultad. Orientación W con una panorámica total de la cara S del Pedraforca.



- La Triple Directa representa la combinación idónea para superar el eje principal del Pic Superior desde la Canal de la Grallera. Una vez en el pie de vía, un arrogante diedro configura el primer resalte como preámbulo de una larga y agotadora ascensión de más de 600 m, con predominio de la escalada atlética semiequipada y con un relativo compromiso dadas las factibles escapatorias a lo largo de la misma. El segundo resalte se presenta técnicamente más exigente, enlazando buenas fisuras hasta alcanzar la marcada cresta que lleva hacia los dominios de la gran cueva de la Grallera, bajo el tercio final que sin lugar a dudas constituye la joya de la ascensión. Una sinuosa placa con un clavo y un par de espits alejados conduce a un balcón privilegiado entre la verticalidad, punto estratégico para atacar el último obstáculo mediante una oportuna línea fisurada, que lleva a la arista cimera y a la cumbre más solicitada del Alt Berguedà. Una romántica escalada que de seguro no nos dejará indiferentes por sus inéditas perspectivas, calidad de pasajes, y con roca buena en general salvo el primer y parte del segundo largo.



- La vía Área Privada presenta una línea en libre bien definida como recompensa al considerable esfuerzo que exige su aproximación. Desde la subida al collado del Verdet hay que atravesar a la izquierda e improvisar por fuertes pendientes hasta el inicio del itinerario, dominando un buen instinto de la orientación para acertar la definitiva canal que conduce al pie de vía. Se trata de una escalada poco equipada con una entrada muy atractiva, donde una fisura en diagonal sortea un monolítico frontón hasta alcanzar la R1. A la salida de ésta encontramos un diedro difícil pero breve, puesto que el terreno pronto se vuelve afable con un par de largos muy asequibles. La tirada final justifica por sí sola una aventura de relativo interés, pero con unas perspectivas inéditas de la Torre Capeta y la Grallera. A la salida hay que remontar hasta alcanzar la cresta principal y localizar el camino de bajada del Verdet por la derecha. Roca buena en conjunto y una ruta rápida para desvelar uno de los rincones menos solicitados de toda la muralla norte con diferencia.



- La Nordmagnum ofrece una línea bien definida desde un principio, aprovechando de la mejor manera la diagonal ascendente que lleva al solitario pino arraigado en la roca, y prosiguiendo por el oportuno diedro que alcanza la gran diagonal de la vía Pany-Ferrera. Desde aquí y localizando una chapa azul en el siguiente obstáculo, continúa directamente sorteando los desplomes hasta ganar la rampa central por donde podemos atravesar fácilmente la pared. Una vistosa fisura ligeramente inclinada equipada con un espit azul y algunos clavos, solventa la verticalidad del segundo piso y conduce al pie del diedro más destacado del último tercio, del cual se sale por la derecha para alcanzar la arista final de la vía Joan Martí que sube por la derecha. Una formidable escalada que como su nombre insinúa, transmite toda la grandeza de la cara norte descubriendo la lógica más significativa, pese a sus paréntesis y posibles escapatorias que rompen la magia de la ascensión. Roca aceptable en conjunto, con equipamiento puntual en los pasos claves.



- La pared de la Grallera significa todo un trofeo de coleccionista dada su alejada situación con respecto al escenario habitual, exigiendo un pesado acceso por la Canal del Riambau o bien ascendiendo por la clásica vía de la Grallera. Una vez en sus dominios tenemos tres alternativas: la vía Estrems-Camps, épica y peleona, la Anglada-Cerdà, acrobática y elegante, y la Thora Blava, la más moderna y resultona. Abierta en el día, la nueva vía acierta la línea más compacta para ascender en libre al Pic Superior, mediante un trazado poco equipado, exigente y con el esfuerzo añadido, en la que encontraremos algunos pasajes expuestos especialmente a la salida de la R1. Una escalada que desvela las profundidades del Riambau y las considerables proporciones de una vertiente norte donde habita una flor azulada de aspecto inofensivo, pero de propiedades altamente tóxicas: la Thora Blava.



- La vía Ritual Extrem representa el trazado más idóneo para solventar el corazón del sector central del Calderer, siguiendo las debilidades disponibles y aprovechando un tramo de las vías Cerdà-Pokorski y Lalueza-Horrillo para encajar el objetivo. Destaca un primer tercio inédito y variado, que facilita unos pasajes de interés mantenido hasta ganar la cornisa principal. A partir de aquí se sigue por la Cerdà-Pokorski y la Lalueza-Horrillo hasta casi debajo del gran desplome, para atacar a la derecha una discreta fisura y retomar el eje del gran diedro. Con cierta habilidad, este pasaje se resuelve en libre, siempre y cuando no haya llovido y la roca aparezca bien seca, la única pega que tiene el recorrido. Por lo demás, cuenta con roca de calidad desde un buen principio, toda la gama de pasajes que podamos imaginar, y un cómodo retorno por los rápeles de bajada instalados a tal efecto por la izquierda del sector.



- Entre el Gat y el Collet de la Cova sobresale un eminente pináculo, cuyo caótico aspecto es motivo suficiente para considerar la mítica vía GEP el misterio mejor guardado de toda la muralla norte del Pedraforca. Para romper el hielo, ahora disponemos de la reciente vía Lunascente, una atrevida línea que descubre el flanco izquierdo del farallón, culminando por un terreno que cambia radicalmente a partir de la R4. Mientras que sus primeras tiradas presumen de una roca monolítica y con una formidable fisura para salvar el desplome, la continuación aparece laberíntica y tan frágil, que exige de un plus de atención para no salir proyectado en compañía de algún bloque. Una dificultad añadida que le suma más incertidumbre a un itinerario insólito, que sorprendentemente ya se ha repetido en un par de ocasiones por cordadas todo-terreno con ganas de aventura y pocas manías geológicas. Para llegar al inicio es necesario subir por la vía Pany hasta el jardín, y para el descenso seguir las marcas rojas que encontraremos justo al finalizar la escalada que conducen a la canal posterior del Gat.



- La Super-Gratton es una clara alternativa a la clásica vía Homedes, descubriendo las debilidades de su margen derecho sin llegar a coincidir en ningún momento. Se trata de una escalada poco equipada en general, en la que encontraremos algunos espits y pitones en los pasos claves, y el resto a proteger con los fisureros y friends. Destacan el L3 y L4 como lo más exigente debido a su verticalidad y dosis de exposición, especialmente a la salida de la R3, que le otorgan un mayor carácter. El resto continúa por el flanco oculto del espolón, mediante dos largos semi-fisurados con algún tramo delicado en cuestión, mientras no se sanee con el paso de las cordadas. Una aventura que difícilmente llegará a clásica, pero que posee un claro aliciente al solventar en libre moderado el perfil más observado de la muralla. Desde la R6 podemos continuar por la clásica o bien rapelar por las instalaciones de la Homedes al pie de vía (poco recomendable). Atención a la caída de piedras si hay cordadas en la pared.



- La vía Impala descubre uno de los sectores más recónditos de la muralla norte pese a estar situado entre las vías más frecuentadas: la Civis-Genís y la Homedes. Para llegar al inicio hay que dirigirse hacia la Homedes y antes de afrontar el último resalte, atravesar el bosque en diagonal ascendente a la izquierda para ganar una amplia cornisa herbosa dirección a Cabirols. Seguirla unos instantes hasta poder trepar fácilmente y alcanzar un nivel superior, donde aparece un gran túnel característico que conduce al pequeño circo que forma este peculiar desagüe natural de la pared. Remontando al lomo de la izquierda hallaremos el inicio de la vía SAME o Esperó Central, del cual utilizaremos el L1 hasta desviarnos a la derecha para montar la R1 en un buen pino. Continuando por lo más evidente, se llega al interior de una gran canal oculta por donde discurre la ruta Auqué-Muñoz. Abandonamos la canal a la caza de un diedro dirección a la pregona cavidad que domina el sector, y a la salida de ésta encontramos el paso clave de la vía (6a). El resto no presenta más complicaciones y continua por una arista fácil hasta alcanzar la cresta de Cabirols. Itinerario prácticamente desequipado. Roca aceptable en conjunto.



- La vía de la Nina se desenvuelve por un terreno de calidad, aprovechando una línea muy variopinta donde la marcada chimenea del L5 es la escusa principal del trazado. Una escalada prácticamente equipada al principio, y cuanto más arriba más favorable a la autoprotección mediante los fisureros y friends. Destaca el atractivo muro del primer largo donde encontraremos la mayor parte de las chapas (algunas más de las que marca el dibujo), y sobretodo el difícil pasaje a la salida de la R1 para solventar un diedro técnico, pequeño pero muy peleón. A partir de esto la dificultad disminuye considerablemente, alternando cortos diedros hasta introducirnos en la monolítica chimenea que salva el último resalte vertical. El resto ofrece una escalada entre pinos sin llegar a ser un bosque, hasta alcanzar la cresta de Cabirols, punto desde donde podemos iniciar el descenso hacia la tartera principal por detrás, o bien bajar a la izquierda para localizar los rápeles de la Canal de les Bruixes y volver al pie de vía (recomendable).



- La vía Haikus acierta una de las últimas líneas abiertas en la Dent de Cabirols, aprovechando la entrada más natural y una marcada salida más exótica que difícil, que conduce directamente al rápel de bajada por la Canal de les Bruixes ubicada justo detrás de la pared. Una escalada semiequipada con algunos pitones en los pasos más significativos, que coincide unos metros al inicio del L2 con la vía SAME que sube por la derecha, para continuar por el espolón hasta entrar en la gran canal que domina el sector. Desde aquí se alcanza la vistosa diagonal existente, descubriendo un curioso túnel y siguiendo el marcado diedro con múltiples posibilidades de escape al bosque de la derecha. En definitiva, una romántica alternativa que hace honor a su nombre, Haikus, cortos versos orientales cargados de emotividad en pocas palabras. Roca buena en conjunto.



- La vía Quedelemí destaca claramente por su evidente diedro adosado a la monolítica plancha de la cara sur, ofreciendo una escalada diferente al resto de los itinerarios de la vertiente más propensos a la técnica de adherencia. Fue abierta en el día por lo que el rastro de material es más bien escaso y la auto-protección la herramienta indispensable para realizar el itinerario. Los primeros largos no presentan un interés especial, pero al alcanzar el diedro todo cambia y aparecen los pasajes más insospechados, siempre sobre roca de calidad. Una clara alternativa a las solicitadas vías de placa, con el requisito añadido de manejar bien los friends. A la salida atravesar a la derecha hasta localizar las marcas verdes que señalan el camino de les Costes d'en Dou.



- La vía Dorian ofrece un evidente trazado a la derecha del Desplóm del Palancó, aprovechando una característica chimenea situada en el eje de la depresión que forma la pared. Se trata de una escalada poco equipada en la que solo encontraremos algún espit como referencia y será preciso colocar algunos pitones para asegurar algún tramo puntual. Los cuatro primeros largos no son nada del otro mundo, pero la chimenea y sobre todo la última tirada justifican sobradamente la ascensión, con un sorprendente muro final que representa una de las salidas más sorprendentes del Roget. Inicio marcado con una flecha grabada en la pared. Roca muy buena en conjunto especialmente en el último tercio. A la salida de la vía remontar al lomo principal y descender caminando hacia el W, para localizar intuitivamente a la derecha, un paso muy estratégico utilizado por los rebecos para alcanzar la tartera posterior de la muralla.



- La Paul Preuss es una escalada vinculada al espíritu de este eminente aperturista del siglo pasado, cuyas primeras diseminadas por infinidad de cumbres alpinas atienden a un escrupuloso estilo que por desgracia lo llevó a su muerte. Esta modesta línea descubre el eje imaginario de la pirámide oriental del Roget, progresando por su inevitable zócalo vegetal, hasta alcanzar las fisuras más significativas que ofrece el corazón de la vertiente. Una aventura en toda regla, poco recomendable para los usuarios de cintas exprés y magnesio, pero muy interesante para huir de la monotonía escalando una cima secundaria de la forma más digna y natural. Itinerario sobre roca de calidad en todo el recorrido, y con una buena dosis de vegetación (boixos) hasta llegar al punto de encordarse según la habilidad y la pericia de cada uno.

2 comentarios:

  1. Me flipan tus croquis Armand, tengo la guia de Collegats y el Peñon ¿tienes mas guias editadas?

    ResponderEliminar
  2. Por si fuera de interés para usted, sus compañeros de rutas o los lectores de su web, tengo publicado plantararboles.blogspot.com y yofrenoelcambioclimatico.blogspot.com
    El primero es un manual sencillo para reforestar, casi sobre la marcha, sembrando las semillas que producen los árboles autóctonos de nuestra región. Salud, José Luis Sáez Sáez.

    ResponderEliminar