ESCALADAS EN EL MONTSEC Y LA NOGUERA





- La vía Barrufet Pirata representa uno de los pocos itinerarios situados en el máximo desnivel de la Paret de Catalunya, cuyo trazado permite deleitarse en libre asequible salvando las debilidades a ambos lados de la pionera vía GEDE. Una ascensión muy variada con todo tipo de pasajes, donde destaca claramente el último largo en chimenea, cuyas dimensiones exigen dar la talla debido a su considerable anchura con un tramo obligado de hasta 6b. Roca buena en conjunto, equipamiento escaso, y aventura garantizada para entretenerse por la pared sin necesidad de madrugar. Inicio por un característico bloque adosado al pie de vía. El nombre de la vía va en concordancia a la saga de los Barrufets y a la tribu de los Piratas, cuyos autores han sido referentes desde finales de los años 70.




 - La vía Caprici de Solstici ofrece un trazado muy elegante y atractivo hasta la R3, para continuar por lo más rápido y asequible para alcanzar la cumbre evitando al máximo la vegetación. De todas maneras se puede combinar perfectamente con la vecina vía Divendres de Resurreccció si disponemos de horario, quedando una línea mucho más coherente y entretenida para amortizar una jornada más intensa. Cabe destacar que en los tres primeros largos son guerreros y sólo encontraremos un par de espits y las reuniones semi-montadas. Roca muy buena en general con la posibilidad de forzar en libre con pasajes de verticualidad. Se desconocen repeticiones.






- La vía Flor de Lis ofrece una interesante linea de fisuras de todo tipo ideal para sacar el carnet. Desde chimeneas hasta el diedro más escandaloso, forman parte de una pequeña aventura poco equipada, sobre roca aceptable, prácticamente en libre, y sin vegetación. Destaca la penúltima tirada por su geométrica belleza y respetable grado si llegamos a liberarla. Atención porque existe otro itinerario posterior que coincide con gran parte del itinerario -vía Sin Vergüenza- aprovechando los tramos más consistentes. Llevar el juego de fisureros, los Camalots hasta el nº3 y algunos pitones variados. En definitiva, una de las vías más recomendables de este sector próximo al prat de Sant Llorenç, después de la clásica Trànsit de Venus mucho más asequible y equipada (ver Escaladas Populares).




- Salvo en las grandes tapias de Mont-rebei donde existe un buen recital de fisuras de todo tipo acaparadas normalmente por los itinerarios más antiguos, el Montsec es un muro predominante donde las franjas horizontales dan vida a un estilo algo monótono pero muy solicitado por el personal más ansioso de grado. A lo alto y ancho del Cap del Ras es raro toparse con algún largo de fisura significativo y mucho menos toda una línea continuada. Curiosamente la vía Gòtica ofrece esta posibilidad, inevitablemente interrumpida por una feixa, en cuyas tiradas disponemos de toda la variedad de pasajes al amparo de una fisura bien marcada.






- Continuando por la pista del Cap del Ras y pasados los Puntals d'Ager, aparece la pared de Sant Miquel o Serrat Alt. Se trata de una muralla menos atractiva al poseer más vegetación y menos trazados evidentes, donde unos pocos itinerarios amortizan las líneas más sugerentes que a primera vista son pocas. No obstante, la calidad de su roca invita claramente a una escalada de aventura, siguiendo las pautas del Montsec menos frecuentado y salvaje. La vía Flipp Natural aprovecha de la mejor forma un oportuno pasadizo con poca vegetación, ofreciendo una escalada en libre asequible (6a+ máximo) pero prácticamente desequipada, donde sólo encontraremos 3 clavos en todo el recorrido. El pasaje clave de la vía aparece en el L4 cuando el terreno obliga a flanquear para situarnos sobre el eje principal, a la caza de la marcada fisura que conduce directamente a la cima. Si bien la vía no la podemos considerar una maravilla, el carácter y la roca justifican una ascensión entretenida y ante todo natural. Descenso atravesando dirección oeste hasta situarse donde el risco es más corto, y con un rápel alcanzar la falda de la montaña.






- La vía Marco Polo corresponde a una de las pocas líneas naturales que ofrece el corazón de la Roca dels Arcs, cuya sinuosidad permite un grado asequible semejante a la pionera vía del Quatre situada inmediatamente a su derecha. Se puede observar claramente que hasta la salida del techo se abrió con anterioridad por diferentes aperturistas recurriendo al buril por sistema, y a partir de la R3 la continuó la cordada definitiva mediante un estilo más acorde a las posibilidades de un terreno siempre de calidad y con una lógica aplastante hasta la cima. Una escalada que contrasta con sus vecinas rutas equipadas por arriba en la mayoría de los casos, aprovechando la vertical de la mejor forma para levantar un rocódromo apto para todos los públicos. Una circunstancia que descubre el enorme pulido de los agarres como el factor más negativo de toda la zona, del cual se salva por pelos esta vía al ser la menos solicitada del sector.




- Hubo un tiempo en la agitada historia de la escalada de los 80, en que se abolieron todas las normas dando rienda suelta a la anarquía total en lo que representa a la obertura de itinerarios. Fue un triste paréntesis en que una gran mayoría, sin tener demasiada idea del asunto, aprovecharon para dejar su huella descolgándose desde arriba para equipar vías en paredes de toda la península. Aunque a los autores de la Musical Express no les faltaba experiencia y criterio para prescindir de esta vil estrategia, probaron el invento en la Roca dels Arcs equipando en tan sólo un día, lo que resultó una de las líneas más repetidas de toda Vilanova de Meià. En consecuencia, el notable brillo de sus presas representa el principal inconveniente de su trazado, y pese a ello, continua deleitando al personal por su belleza y calidad de pasajes. Destaca el segundo largo como lo más exigente de la vía con mucha diferencia, con un grado máximo obligado de 6a.





- Vía abierta en memoria de Maria Puig (1930-2008), escaladora representativa de la década de los 50 natural de estas tierras, con algunas primeras significativas junto a su marido Ernest Lamarca (1926-2000). Un sólido tándem con una dilatada trayectoria en montaña, escalada y espeleología, destacando su gran capacidad de organizar encuentros para relacionarse y armonizar con los diversos colectivos, en una época dorada del alpinismo a nivel estatal. La vía en cuestión, aprovecha las debilidades del terreno justo a la derecha de la Pastelina, cruzándose con ésta antes i después de la R2. Escalada sin mayores pretensiones, con un interesante primer largo donde habrá que clavar algo, y el resto básicamente desequipado pero con buenas posibilidades de utilizar los Aliens (o similares), y montar reuniones en sabinas potentes. Máximo obligado: V+. Roca muy buena en conjunto.




- Las Roques del Pelat situadas sobre la pista que arranca de la Font Blanca, ofrecen una gran variedad de perfiles con unos itinerarios poco solicitados eclipsados por el resto de los sectores más populares y conocidos. La vía Pixel Pirata aprovecha el estigma principal de la roca más llamativa, acertando la línea más asequible sorteando los característicos desplomes que la coronan. Escalada poco equipada sobre roca aceptable (6a obligado), donde destaca un segundo largo como lo más bonito y sorprendente sin más pretensiones. Cabe citar una sensible diferencia en el tipo de escalada, con respecto a la tónica general de esta escuela dominada por las franjas horizontales, que hasta cierto punto conducen a la monotonía en muchos casos. Descenso dirección oeste hasta alcanzar una canal evidente para bajar al pie de la pared.




- Si bien la Paret del Temps destaca por la enorme cueva y los grandes techos característicos, entre medio queda el único espacio donde la pared no ofrece ningún obstáculo a priori para escalar sin recurrir a los estribos. La vía Itziar descubre lo más asequible y atractivo de esta parcela, cuya discreta apariencia no corresponde con la realidad. La roca marrón que domina el zócalo es más consistente de lo que aparenta, y ofrece además unas buenas franjas donde agarrarse con extrema confianza. A medida que subimos, las formas y tonalidad va cambiando hasta aparecer el gris típico de la zona, en un entorno francamente relajante y apartado de la frecuentación. Escalada algo expuesta y poco equipada en conjunto (llevar fisureros y Aliens), donde hay que navegar siguiendo la lógica en todo momento hasta la cima, con buenas perspectivas del acrobático escenario que nos acompaña a la derecha. En definitiva, una vía recomendable y rápida para disfrutar de uno de los parajes más bucólicos de Vilanova de Meià. Descenso evidente a pie por ambos lados de la pared.




- La vía Far West, como insinúa su nombre, es la alternativa situada en el extremo occidental de la Roca Alta justo en la canal por donde discurre el camino de bajada. Se trata de un itinerario prácticamente desequipado (solo un espit en el muro de entrada para situar la vía y otro en la R1), donde habrá que dominar la autoprotección en todo momento, y reseguir la sinuosa lógica que ofrece el terreno saliendo por el marcado diedro que corona el circo característico. Una posible alternativa para combinar con otro objetivo, ya que solo se trata de dos largos de moderada dificultad para entretenerse o practicar el uso de los fisureros y sucedáneos. Roca buena en conjunto. A la salida atravesar a la derecha para alcanzar la última franja rocosa del sector principal del diedro Farreny.




- Aunque a estas alturas el nombre de la vía sea susceptible a posibles interpretaciones, la vía Sol de España ofrece un trazado interesante enlazando la lógica del perfil oeste de la Roca Alta mediante toda la gama de pasajes que podamos imaginar. Si bien el primer largo puede llegar a decepcionar por la calidad del terreno, a medida que avanzamos la roca se vuelve más monolítica apareciendo las típicas franjas horizontales con un bonito diedro (L2) que constituye la escusa del trazado. La tercera tirada supera el muro más exigente con un pasaje clave asegurado, mientras que el último largo descubre una oportuna fisura-diedro oculta para salir de la pared de la forma más asequible y sorprendente.




- La vía Zapadores posee la que posiblemente sea la chimenea más significativa de toda la zona de Vilanova de Meià. Tras un largo inicial típico de placa donde hay que proteger el pasaje clave de 6a con pitones (originalmente), aparece una fisura-diedro que progresivamente se transforma hasta formar un tramo de offwidth en lo alto, sin llegar a ser antipático como suele suceder en estos casos. Itinerario prácticamente desequipado donde se recomienda llevar el juego de fisureros, y algunos clavos como el recurso más fiable frente a las posibilidades que ofrecen los microfriends o similares. En definitiva, una escalada ancestral situada en un distrito principalmente solicitado por sus formidables muros de continuidad considerable.





- La vía del Spigolo ofrece una breve y elegante escalada dominada por un elocuente diedro, para combinar con alguna otra si quedamos con apetito vertical al bajar de la pared. Una corta línea sobre buena roca, donde encontraremos una tónica mucho más parecida al Pirineo que al Montsec por su tipo de movimientos. Itinerario poco equipado en general, pero con una fisura idónea para protegerse y alcanzar el último tercio, donde aparece una monolítica arista sin mayores obstáculos por destacar. La ruta acaba en una amplia feixa desde donde es factible la retirada andando por ambos lados, ó bien recurriendo a bajar inmediatamente por la canal de la izquierda al pie de la muralla con tan solo un rápel al final (recomendable). Aproximación idéntica a la del Diedro Farreny y atravesando a la derecha en dirección E. Pocas repeticiones.




- La vía Geyper se refiere al nombre de los populares juegos de mesa que antaño conseguían entretener a la familia cuando no había algo mejor que hacer en los ratos libres. Esta ruta se abrió saltando de casilla en casilla como en el juego de la Oca, después de aprovechar la entrada más elocuente en aquellos momentos, que restaba como proyecto de la futura vía Rock n'roll del kurriol terminada dos años más tarde. Por lo tanto, el primer largo se diferencia claramente de lo que encontramos a partir de la R1 donde aparece una escalada de aventura sin expansiones, que recurre a una sinuosa diagonal ascendente para solucionar la jugada con premio final en forma de diedro. Una línea interesante sin lugar a dudas, como la mayoría de las escaladas semiequipadas diseminadas por la Pala Alta, propicias para amortizar una soleada jornada hibernal.




- Quizás la vía Terra Ferma sea una de las alternativas más sugestivas del Pilar sin Brillo, tanto por su atractivo trazado como por su buena ración de parabolts repartidos por su desnivel. Tras su apertura y saneamiento, se creyó oportuno dejarla en condiciones para disfrutarla según el criterio de los autores, que en aquella época frecuentaron y acondicionaron el refugio forestal del Búho de forma totalmente altruista. La vía arranca dentro de una corta canal, para negociar una evidente línea fisurada que conduce directamente a la cima con un elegante espolón central como paréntesis. Pese a la insistencia de los aperturistas, aún quedaron algunos pasos muy puntuales donde hay que prestar atención con la roca. De todas maneras la vía es muy recomendable, con una aproximación y retorno en cómodo descenso desde el refugio, una ventaja poco habitual que hay que valorar con creces.




- El nombre de la vía Astràgal se refiere a la fractura que sufrió el compañero -Jaume Prat- al caerse accidentalmente mientras abría la fisura de entrada. Una vez recuperada la lesión, el proyecto fue finalizado con éxito y con la grata sorpresa de conseguirlo prácticamente en escalada libre. No obstante, el primer largo exige emplearse a fondo sin trampa ni cartón, solventando unas monolíticas placas sin más posibilidades de protección una vez realizada la fisura inicial. A partir de la R1 cambia la tónica y la ruta se vuelve más asequible y sorprendente, esquivando el desplome por la derecha y terminando por una arista muy vertical pero con buenos agarres. Roca buena en general. Acceso por la amplia feixa que cruza la pared, entrando preferentemente por el zócalo oriental.




- Una vez conquistada la elegante arista principal del Pic de Castellas -o Serrat del Poll denominado originalmente- con la bonita vía Olga Frontera, apareció la Super-Poll abierta a su derecha evitando en lo posible los tramos con vegetación. Mientras que la primera, y gracias a su equipamiento, a resultado la gran clásica del sector, la segunda a duras penas se ha repetido a pesar de su sugerente trazado. Una línea formada por un zócalo de trámite sin mayores pretensiones, seguido del diedro más decente de entre todo un buffet de fisuras que presenta la pared oriental. En la actualidad parece increíble cómo se han multiplicado las opciones, gracias ante todo a su acceso inmediato desde el vehículo, por su roca aceptable en todos los sentidos, pero siempre y cuando prescindamos de obtener buenas fotos para la galería.




- Les Roques Prenyades configuran un aislado sector de conglomerado situado a la orilla derecha del río Segre y cercano a Alòs de Balaguer, bien visible transitando en dirección al Pic de Castellas donde se concentra el grueso de los itinerarios largos de la zona. Las dos vías descritas no tienen desperdicio y exigen emplearse a fondo pese a su modesto desnivel, ya que fueron concebidas con las mínimas expansiones aprovechando el par de líneas más sugerentes que ofrece el conjunto a primera vista. La Aiguabarreig sea posiblemente la más interesante y recomendable, mientras que la Dos rius es más expuesta y obligada. Ambas poseen un conglomerado excelente, cómoda aproximación, y posible descenso a pie por la derecha (E) si no deseamos bajar en rápel por las mismas. En definitiva, dos vías de coleccionista de las cuales se desconocen repeticiones, eclipsadas totalmente por lo trazados más populares del Pic de Castellas.

ESCALADAS INTENSAS


Para repetir la mayor parte de los itinerarios que vienen a continuación es necesario mentalizarse previamente, no se trata de ir a entretenirse un rato ni a pasear el material, hay que escalar con mayúsculas y emplearse a fondo. Alguno se le puede calificar de clásico, el resto cuenta con muy pocas repeticiones e incluso con ninguna, un factor que aporta más puntuación y misterio al asunto. Lo seguro es que todos ellos poseen un atractivo especial, una dificultad que no os dejará indiferentes, y una intensa aventura para recordar durante mucho tiempo.




- Para todo ser vinculado plenamente a la escalada, es toda una obligación moral escalar la Visera de Riglos por donde más sobresale. La magia de los Mallos queda plenamente plasmada en este espacio tremendamente desplomado, punto de encuentro internacionalmente obligado por cordadas de toda índole. Si bien la vía Mosquitos es la más frecuentada, a la fin se escabulle por la tangente sin acariciar el extraordinario ambiente que gozan los escaladores deportivos subiendo por su gran rocódromo. Para los más humanos, queda una opción válida que cumple plenamente con el objetivo: El Zulú Demente. Una vía abierta por abajo con coraje y maestría riglera, que acierta en libre la mayor parte del escenario enlazando con el último largo de la Directa. Tras dos largos típicos de panzas, a partir de la R2 una autopista invertida de buenos bolos da forma a un itinerario excepcional, bien asegurado con parabolts, y posiblemente el carril con magnesio más asequible para rematar el objetivo. Máximo obligado de 6b a la entrada de la buitrera (R6), y el resto lo suficientemente mantenido para agotar las pilas sin tregua alguna y con una retirada más que complicada. Reservar energías para el último largo, que a pesar de no ser obligado hay que ganárselo a pulso.




- Rainier Munsch más conocido como Bunny fue uno de los escaladores más destacados por su extensa trayectoria en roca y hielo, claramente contrastada por los que le conocieron y/o tuvieron el honor de encordarse con él. Tenía una especial predilección por su querido Pirineo y conocía a la perfección todas las principales escuelas a ambos lados de la frontera, incluso por debajo de la de Gibraltar. Una de sus preferidas eran los Mallos de Riglos donde había realizado casi todas sus vías. Tras su fatal accidente de montaña se le dedicaron algunas rutas más o menos acertadas en su honor, pero seguro que ésta ubicada en plena fachada del Mallo Pisón, está a la altura de las circunstancias. Una escalada del todo exigente que en pocos momentos da respiro, con solo 3 espits de consolación en 300 m de verticalidad constante, y sobre un terreno variable donde hay que dar la talla y dominar todas las posibilidades para salir con éxito. Por el momento solo se le atribuyen un par de intentos por escaladores franceses.




- La Catalanes a la Sombra en la norte del Pisón es una clara referencia a la vía dels Catalans situada en la cara contraria, disponiendo así de una moderna alternativa estival frente a otra con mucho más solera orientada al sol. Ambas representan un sueño cumplido por unos catalanes siempre celosos de los maños por poseer tales mallos y una escalada tan auténtica como la de Riglos. A la sombra quedan sus 7 tiradas destacando un primer tercio desplomado y laborioso donde hay que dominar la maza, los estribos y una escalada en libre muy sinuosa para alcanzar la R2. Un largo central combinado da paso a una sobredosis de panzas de tal calidad, que incitan a rapelar y repetirlas de nuevo, una gozada. Pero la lógica lleva hacia la derecha para afrontar la recta definitiva por un terreno de menor dificultad, pero más complicado de proteger donde solo aparecen dos espits en cada reunión y poco más. Para repeticiones se recomienda fijar hasta la R2 y con otra jornada concluir la ascensión. Por el momento solo se le atribuye una repetición.




- Tras la apertura de la Revelación y la Directa Manfred sobre el margen izquierdo del pináculo central, quedaba por adivinar la línea más coherente para rematar la proa dominante del espectáculo. La Directa Rusa fue el resultado de la intensa aventura acontecida por un trío enamorado del lugar, que puso todo su ingenio e imaginación para conseguir una de las vías claves de su trayectoria. El resultado pronto fue un reclamo para las cordadas más inquietas que a las pocas semanas aparecieron para repetir la hazaña (no sin darse algún vuelo en la cuarta tirada), reconociendo la belleza y dificultad de un itinerario de concepción vanguardista. Con el tiempo y la aparición de nuevos trazados a su alrededor, se puede prescindir del tétrico L4 afrontándolo por la Superdirecta en A1 o 7a, resultando una combinación más acertada en concordancia con el resto de la ruta prácticamente libre. Por sus características nunca llegara a ser una gran clásica, pero su ascensión queda como un hito representativo de la época, y su nombre para hacer justicia a los Rusos frente a las Directas siempre Americanas.




- La Superdirecta ya tiene sus años pero su trazado resulta ser uno de los más codiciados del pináculo central, sede de las novedades más atrevidas y sorprendentes que ofrece la pared levantina por excelencia: el Peñón de Ifach. Un erosionado mundo negativamente inclinado, donde cabe vislumbrar la vía Anglada-Gallego como el eje imaginario que separa a la izquierda el sector más frecuentado, de otro mucho menos solicitado donde se albergan los itinerarios más selectos a la derecha. De la Superdirecta podemos destacar su gran variedad de pasajes, solo 10 chapas en todo el recorrido y las grandes posibilidades de un terreno agraciado hasta en su trampolín final, la guinda de un pastel bien elaborado siguiendo las pautas de una roca muy particular pero entrañable si se intimida bien. Inicio por la Revelación hasta observar un rastro de plomos a mano izquierda que señalan su penoso comienzo. Rápidamente mejora el panorama con la aparición de las típicas oquedades del Peñón, que facilitan la progresión y las posturas en libre más inesperadas. En la actualidad se repite con el juego de micros y camalots hasta el nº3.




- La vía Albatros es una de esas escaladas de corte bigwalero que se abrieron a medianos de los 80, cuando en el Ponotx aún había mucho terreno por resolver y poca clientela, gracias al boom de la escalada deportiva. La ruta transcurre paralela a la conocida vía de las Hadas, explorando un sector dominado por un consistente desplome que rompe la monotonía y concentra la tirada clave de toda la ascensión. Se trata de un tramo semi-fisurado provisto de pequeños agujeros, donde hay que pitonar invertido con la exposición añadida de haber superado en libre una pequeña rampa. En el transcurso de la segunda ascensión se le añadió un buril para aminorar está expuesta sección, transformando el grado real del itinerario. Por lo demás, se trata de una escalada técnicamente exigente en la que habrá que prestar mucha atención al estado del material existente, después de 30 años y contadas repeticiones.




- Con la exploración del Calderer han surgido una serie de itinerarios muy interesantes que convidan a desviarse del sector central de toda la vida. Uno de los últimos en aparecer ha sido la vía Katana, otra combinación favorable que conquista los tres pisos de la muralla norte en libre de dificultad, especialmente recomendable para los fanáticos del grado en pared. Se trata de una línea fisurada bien definida, que concentra su máxima intensidad en sus primeros largos hasta alcanzar la R6, punto donde se plegan las cuerdas y se trepa hasta el pie de la chimenea que forma la aguja Xevi Puig. Un argumento mucho más clásico lleva de forma lógica y evidente hasta la cumbre principal para colmar románticamente el objetivo. Destacar de todas maneras, que de algunas reuniones podemos continuar por otras vías mucho más fáciles si el grado nos supera. Roca de buena a excelente exceptuando algún paso aislado como a la entrada y salida de R3.




- Quizás sea uno de los itinerarios más míticos de la vertiente norte pues solo se le atribuye una repetición en sus 30 años de existencia, pese a su modesto desnivel con solo tres largos de cuerda, a los que hay que sumarle una salvaje aproximación para alcanzar un pie de vía muy extravagante suspendido en lo alto de un zócalo vegetal. Una discreta fisura rebozada de liquen da forma a una primera tirada que conduce directamente al corazón del frontón y se desvanece misteriosamente. A partir de aquí la danza precaria entra en escena, para solventar todo un largo en artificial donde solo encontraremos unos minúsculos buriles originales repartidos por la vertical que señalan el camino a seguir. La traca final consiste en salir en libre expuesto por un buen muro con escasas posibilidades de protección, hasta ganar la cima de la Miranda de Sant Antoni situada inmediatamente a la derecha del famoso Cavall Bernat. Con la apertura de una ruta que lleva al collado del Cavall, se instalaron una serie de peldaños en los resaltes más significativos de la canal de acceso facilitando en gran medida la aproximación al objetivo.




- La vía Armand-Fredi siempre ha estado una escalada muy selectiva dado su claro aislamiento en el sector más lúgubre de toda la pared de Diablos. Se trata de una línea bien definida en la que encontraremos un discreto número de seguros a completar según las habilidades de cada uno, pudiendo efectuarla en escalada combinada tal como se abrió, o bien en libre tal como marca la reseña actualizada. Al inicio, con la existencia de los originales buriles sin chapa el panorama es bastante desalentador, pero a partir de la R1 la cosa mejora radicalmente con una estética y continuidad palpables hasta alcanzar la R5, punto donde se puede dar por concluida la aventura. Posiblemente sea el itinerario más asequible de grado de toda la pared, pero con la vital exigencia de manejar la maza y los pitones para solventar con garantías unas fisuras no siempre fáciles de clavar, sobretodo escalando en libre.




- La vía Adagio acierta desde su inicio el camino más coherente para conquistar el espolón central de Patriarcas. Solo un corto tramo de artificial desentona una melodía en libre, que mantiene su armonía en todo momento sirviéndose de un terreno de aceptable a excelente según avanzamos. Su arrancada es exigente, hay que afrontar una fisura-diedro muy abierta y vertical saneada en su día donde quizás vuelva a brotar algo de vegetación por naturaleza. A partir de la R1 la película cambia radicalmente y a los pocos metros aparece una afable escalada exterior, que de forma muy oportuna y directa, conduce por el margen izquierdo del espolón al encuentro del diedro más afortunado del eje principal. A la salida de éste, 7 pasos de artificial llevan al definitivo muro donde cortejando su debilidad y elegancia, llegamos a la cima culminante del serrat. Pese a ser una vía rápida e interesante a priori, su marcado carácter y el tramo de pedal solo invita a los asiduos más propensos a las escaladas todo-terreno, que son pocos.




- Anarquía Vertical ofrece toda la gama de pasajes que podemos exigir de una línea muy lógica y evidente desde un principio, pero que hay que ganarla palmo a palmo sin grandes facilidades dada su concepción reacia a la expansión. Todas las tiradas tienen su miga y en pocas ocasiones la dificultad decrece, destacando el L4 como el más trabajoso con diferencia de toda la ruta. Su nombre hace referencia al momento histórico de los años 80 donde aparecieron diversas formas de entender la escalada, tras una penosa transición que enfrentó literalmente a los dos bandos más influyentes: los escaladores tradicionales y una nueva generación vinculada a la escalada deportiva. Como resultado surgió todo un cúmulo de tendencias que solo han hecho que rizar el rizo y confundir al principiante. Esta vía es uno de tantos ejemplos de lo que era la escalada antes del grado deportivo. Desde entonces y para estos casos, apareció una nueva denominación para diferenciarla del resto: Terreno de Aventura.




- La vía Directa aunque parezca un capricho para rellenar el hueco disponible, resulta una línea lo bastante coherente a tener en cuenta que nunca ha cuajado desde que se abrió a medianos de los 80 en pleno apogeo de la escalada deportiva. Una ruta que abandona la Sánchez-Martínez a nivel de la R3, descubriendo una sugerente línea de fisuras que ganan la diagonal principal hasta topar con la Barrufets, punto donde una aérea burilada nos transporta al plano exterior para continuar el evento. Una magnífica placa a equipar en su totalidad (L9) conduce bajo los techos de la Sánchez y aprovecha la variante Hurtado-Carbonell para superar el obstáculo horizontal. A partir de aquí la ruta está prácticamente equipada con buriles hasta la cima, ofreciendo unos largos francamente interesantes y con roca de calidad. Una aventura incondicional de la que no se conocen muchas repeticiones completas, ya que se puede abandonar fácilmente por otras rutas mermando su compromiso.




- La vía Manfred Man es una de esas escaladas que podríamos etiquetarlas de salvajes tanto por su concepción como por el lugar que ocupan. Se trata del eje imaginario que divide la Pared del Aéreo del Serrat del Moro, donde una solitaria pilastra domina un caótico entorno salpicado de canales y selva. La ruta no obstante, evita al máximo la vegetación y descubre las fisuras más representativas que no siempre son fáciles, hasta llegar al pie de la monolítica columna final que resulta la guinda del pastel. Al inicio de ésta es donde hallaremos el tramo más delicado de la vía (A3), hasta que llega el libre y una definitiva línea de buriles que conduce a la R9. Las dos últimas tiradas recompensan los malos ratos pasados con una roca de película, buen ambiente y un final apoteósico. Prever un día intenso. Ruta dedicada a Manfred, un solitario escalador austríaco que rondó por Levante a primeros de los 80, especialmente por el Peñón de Ifach donde dejó profunda huella de su destreza vertical.




- La vía Terminator pese a sus 22 primaveras de existencia, solo cuenta con unas 4 repeticiones confirmadas lo que da una ligera idea del reto plasmado en su llamativo y estupendo trazado. Fue abierto en un par de jornadas cuando lo de abrir por abajo quedó relegado a unos pocos adictos al estilo tradicional frente a la endemia global de la escalada deportiva. Terminator ofrece todo un recital de intuición para alcanzar la arrogante fisura que raya la pared en diagonal, y que tan solo sirve para definir el itinerario sin tregua a añadir más recursos de los existentes. Actualmente el plomo del primer largo es testimonial, por lo que la jugada se solventa colocando algún Alien de consolación. También destacar que la R4 cuenta con tan solo un espit desde el día que se abrió, por lo que puede ser prudente colocar otro al lado o similar. En definitiva, una ruta emblemática que difícilmente llegará a pulirse como tantas otras del Masmut, y que representan nostálgicas joyas de la escalada del siglo pasado.




- Después del éxito de la vía Terminator, aparece justo enfrente una réplica para seguir con la saga de escaladas intensas donde hay que emplearse a fondo. Reanimator es una ruta menos expuesta pero mucho más exigente técnicamente, donde hay que dominar la progresión artesanal mediante fisureros y clavos estratégicamente acuñados. A parte de toda la gama imaginable de pasajes en libre, encontramos algunos tramos de artificial laboriosos donde hay que esmerarse para resolver un trazado que recurre a la lógica en todo momento y con pocas expansiones de consolación. La tirada clave presenta un diedro rojo con fisura semi-ciega (A3), en la que serán muy útiles las falcas para subir con solvencia ante otros artilugios mucho más modernos. Por el momento se desconocen repeticiones, cosa normal en un lugar donde el personal va a forzar en libre, o a repetir alguna de las grandes clásicas que ofrece esta entrañable escuela turolense.




- Las paredes de Comiols nunca han llamado la atención pese a su cómodo acceso y considerable altura como bien se aprecia transitando por la carretera de Artesa de Segre a Tremp justo al pasar el puerto del mismo nombre. La vía Club Paraíso fue la primera en cortejar el muro más llamativo de toda la muralla, descubriendo una ingeniosa línea en conglomerado siempre de calidad, cuya concepción con solo 7 espits de protección la marginó rápidamente. Solo hay que decir que existe una alternativa más moderna a su izquierda, que cuenta con una dificultad parecida y nada menos que 60 parabolts, para superar un espacio similar pero sin duda mucho más solicitado a priori. Una tendencia "in crescendo" que corrobora el poco oficio existente por consolidar la vieja usanza de no perforar combinando las posibilidades del terreno con la destreza personal, y otra muestra más del desfase entre la escalada ética y la de consumo, aparecida últimamente distorsionando los valores fundamentales de la escalada de toda la vida.