ESCALADAS EN MURCIA



- Si bien en la región de Murcia existen muchas escuelas famosas como Leiva o Peñablanca, en su meseta interior aparecen diseminadas muchas paredes interesantes, que los escaladores locales han sabido amortizar a su ritmo y estilo. Entre los núcleos de Yecla, Jumilla y Cieza tenemos un buen recital de roca calcárea generalmente muy buena, que a pesar de quedar lejos, merece una visita por parte del resto de comunidades. Se trata de lugares mágicos distribuidos aleatoriamente en el horizonte, cuyas escaladas no tienen nada que envidiar a sus vecinas de la Vega Baja del Segura (Redován-Orihuela), mucho más sobadas, conocidas y frecuentadas por todos. Solo existen dos inconvenientes: el calor y las restricciones por nidificación, a cada uno su tiempo. Por lo demás, estaremos inmersos en unos escenarios mucho más sorprendentes de lo que aparentan a simple vista, con escaladas para todos los gustos, y especialmente de aventura por lo que respecta a este blog. En definitiva, una privilegiada región donde aún queda mucha aventura pendiente por descubrir, como lo demuestran las vías que aparecen a continuación abiertas estos últimos años en diferentes ocasiones.




- En nuestra primera visita al interior de Murcia observamos que las vías largas quedaban habitualmente concentradas en los lugares más conocidos, y a la vez más accesibles desde el asfalto. Visitamos la Graja, el Almorchón y el Buey, la trilogía básica del asunto, pero por tema de restricciones solo tuvimos la opción de escalar en el último. Hacía bastante calor a finales de mayo, y transitando por la carretera de Jumilla a Cieza, observamos una extensa pared orientada al norte ideal para refugiarnos del sol: la Sierra Larga. Justo en su punto culminante con un visible pilón geodésico, se adivinaban una serie de consistentes diedros posiblemente vírgenes, al no encontrar información alguna sobre ello. La curiosidad fue a más, y pronto aparecimos al pie del escenario con la sorpresa de comprobar que lo evidente quedaba exóticamente sepultado por la vegetación. Solo quedaba al descubierto un espolón principal para acertar el mejor camino a la cumbre, y por fortuna a la sombra y libre de todo rastro. El Pilier Orange ofrece una escalada exterior totalmente en libre, con la curiosidad de quedar parcialmente tapizada por un liquen naranja que no molesta en absoluto, al contrario, le otorga un aspecto muy particular. La roca es aceptable en general, siendo el L3 lo más significativo con una peleona fisura que no afloja en ningún momento. En la vía encontraremos poca cosa, hay que manejar los seguros flotantes con habilidad, y no encantarse si queremos llegar arriba con sombra. La bajada se efectúa por la cuesta oriental siguiendo el rastro de un camino señalizado con algunos hitos puntuales (calcular 45 min hasta el coche). El acceso desde la carretera principal se realiza por la vía a pecuaria que se acerca más a la pared, estacionando en la pista que atraviesa la falda norte de la montaña. En poco más de 40 min conseguiremos llegar al pie de vía improvisando por el bosque.



- La Peña Rubia aparece exultante al frente de la Graja, y su dudoso aspecto hace que nadie se proponga escalarla pese a la existencia de unas pocas vías en el flanco más occidental. Cuando la vimos por vez primera, automáticamente rechazamos la idea incluso de acercarnos. Pero después de examinar minuciosamente el escenario desde el aparcamiento, un impulso de fin de año hizo que nos engrescáramos a explorar la línea más asequible de la fachada principal, la vía Ómicron, corroborando que el terreno era mucho mejor del que suponíamos. En vista del éxito, un año después exploramos otra prometedora alternativa consiguiendo la vía Ébola, algo más peliaguda que la anterior, pero con un resultado similar. Unas escaladas fascinantes con poco equipamiento, que invitan a la aventura total descubriendo el camino correcto entre un laberinto de obstáculos con retirada compleja. Aproximación evidente (15 min) y descenso andando por la derecha de la pared (30 min). Respetar la época de nidificación del 1 de enero hasta finales de Julio.




- La Sierra del Paleras no es nada del otro mundo, pero su roca es de vicio. Tal es así, que la vía Geodésica efectuada en pleno muro principal, resulta mucho más asequible que el Diedro Buyuyu (6c/A1) abierto con bastante anterioridad. Se trata de una pared olvidada situada al margen de la calzada de la carretera que conduce al Embalse Alfonso XIII, eclipsada totalmente por el Almorchón situado un poco antes de verla. La Geodésica, como su nombre insinúa, alcanza el pilón de la cima después de unos largos afables, salvo un tramo del L5 donde hay que dar la talla aún agarrándose al par de parabolts existentes. Itinerario poco equipado pero con muchas posibilidades de protección con herramientas flotantes. Aproximación evidente desde el asfalto (20 min), y descenso desde la cumbre atravesando a poniente para bajar por la canal más definida (y con escalones tallados) en dirección al vehículo (40 min). Aprovechar la visita para ver el cañón de los Almadenes, situado justo por detrás de la pared, un lugar fascinante y remoto a la vez. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario