ESCUELA DE FISURAS

- La mayor parte de las escuelas poseen alguna/s fisuras significativas donde triunfa la escalada interior y en algunos casos las posibilidades tridimensionales del terreno, una faceta totalmente ajena a lo que habitualmente estamos acostumbrados a escalar. A continuación reseñamos algunas de las fisuras más representativas situadas en reconocidas escuelas del país, muchas veces rodeadas de vías deportivas que les han privado del protagonismo que merecen.




- Normalmente, todas las grandes vías cortejan grandes fisuras. Así es el caso de la Aguja Grande d'Ansabère, el último baluarte del Pirineo Occidental donde residen unos épicos itinerarios abiertos por los mejores pirineístas de la época dorada de los 50. La vía Ravier (NE) y la Bellefon (E) representan los dos objetivos principales de esta delicada silueta situada en lo alto del valle de Lescun, después del famoso Spigolo sur de la pequeña aguja, un escenario mucho más visitado por sus rutas más modernas y acceso más cómodo. Llegar al pie de vía de la gran aguja ya es de por sí una aventura considerable, y más desde que hace pocos años un desprendimiento colapsó la canal de entrada saturándola de piedras. No obstante, también se puede acceder por las pendientes de la derecha, sobre todo si vamos a la Ravier. Una escalada exigente en todo momento, que cuenta con todo tipo de pasajes destacando el famoso techo que no es más que un desplome que se sortea por debajo en artificial equipado, seguido de una línea fisurada muy compacta que por ello destinamos en este apartado. Un itinerario imprescindible donde hace falta más oficio que fortaleza.





- De todas las fisuras existentes en la muralla sur del Montsant, solo una destaca claramente sobre las demás: la de la vía Pantocrator. Con solo observarla se adivina una segunda mitad de escándalo, dada la asombrosa geometría del terreno formando un callejón suspendido con dos techos que amenizan una progresión atrevida y técnica en todo momento. Atención a llevar un buen surtido de friends porque son del todo imprescindibles en el último tramo, donde más que fisura aparecen agujeros puntuales en el eje de la grieta. Una escalada de la cual se desconocen repeticiones, y de la que no se sale indiferente a pesar de estar situada en una fachada modesta como la de la Morera de Montsant. Aproximación por el camino que conduce al Grau del Carabassal, y a la altura del objetivo campo a través por lo más evidente localizando algún que otro hito. Desde la salida de la vía descender por detrás a la vaguada principal que en poco rato lleva a confluir con el pintoresco Grau dels Barrots.






- Si bien la mayor parte de las líneas clásicas de la muralla sur del Montsant aprovechan las fisuras más significativas, el elegante trazado de la vía del Priorat ofrece todo un recital de pasajes que cabe valorar por su particular geometría. Todo empieza por una modesta fisura que pronto se transforma en un enorme diedro inclinado que lleva a l pie de una oportuna lastra -entosta- adosada a la pared. Progresando en chimenea encontramos de nuevo el eje principal en forma de diedro perfecto, que al poco conduce a una extraordinaria fisura desplomada de salida a equipar íntegramente, un reto pendiente para liberar dado su franca calidad y buen calibre. Escalada poco equipada ideal para practicar el manejo de los friends especialmente. Aproximación por el camino que conduce al Grau del Carabassal, improvisando por el terreno más abierto (hitos) a nivel del objetivo.





- En Riglos existe un buen repertorio de fisuras de todos los calibres y dificultades, comenzando por las clásicas chimeneas de los Volaos, el Mango del Cuchillo o los diedros de la Mosquitos entre las más frecuentadas, pero una de las más emblemáticas sigue siendo la Gallego-Carillo situada en el flanco E del Mallo Firé. Una línea sin desperdicio, elegante y directa, cuyo principal reclamo queda suspendido en el centro de la pared en forma de diedro perfecto. Como anécdota, cuenta Miguel Ángel García Gallego que durante su apertura estuvo a punto de caerse al aparecer de repente un enorme buitre instalado en su interior. Una escalada puntualmente repetida dada su dificultad y austero equipamiento, donde hay que añadir hierro al asunto dependiendo del grado y la habilidad de cada uno. Destacar entre paréntesis la graduación original, y anotar que el final del L6 puede resultar expuesto en libre si previamente no lo pitonamos. Inicio en un bolo amarillo característico. Máximo obligado: V+/A2.





- La vía Mas-Brullet quizás sea la que más sintoniza con lo de "Escuela de Fisuras" pues posee un buen catálogo de éstas en todo su elocuente y clásico recorrido. Una escalada más alpina que montserratina, cuyo trazado aprovecha una afortunada sucesión de obstáculos capaz de mantener su atractivo interés desde el primer paso hasta la cumbre. El pie de vía ya es de por sí un lugar excepcional único por su caótica geometría, fruto del latente movimiento del serrat más fracturado de todo el macizo con diferencia, donde de tanto en tanto algún desprendimiento cambia su fisonomía. Gracias a ello, las fisuras existentes ofrecen todas las expectativas donde practicar la técnica, desde offwidths (empotramientos), diedros y alguna que otra bavaresa significativa, que hacen de este sector un auténtico gimnasio al margen del estilo típico de la montaña. Desde los 60 la Mas-Brullet ha sido todo un referente y asignatura primordial para iniciarse por las paredes de Santa Cecilia. La vía cuenta con todo tipo de protecciones y todas las reuniones con anillas de rápel, siendo la línea más oportuna para descender del Serrat del Moro. El grado máximo obligado es de Vº/A1. Roca muy buena aunque algo pulida sobre todo en la fisura del L1. Imprescindible.




- Por Montserrat existen multitud de fisuras remarcables que saltan a la vista desde lejos, pero de cerca muchas restan salpicadas de vegetación o su roca deja mucho que desear. Solo unas pocas elegidas ofrecen íntegramente una calidad notable desde el suelo hasta la cima. Una de éstas es la vía Haus-Estrems de la Momia, una enorme laja de 100 m de altura adosada al flanco sur cuyas características permiten una escalada en offwidth como pocas, salvo la vecina vía Santacana que también se las trae. Para saborear plenamente esta gran vía montserratina hay que ponerse en todo momento en la piel de sus protagonistas, y especialmente en J.Casassayas más conocido como Haus, que se dejó parte de la chaqueta abriendo el terrible empotramiento del segundo largo sin las 4 chapas que existen actualmente. Una de las fisuras más elegantes de todo el macizo para una delicia de ascensión, atlética, algo pulida y siempre exigente. Con 4 cintas es suficiente.





- El Sabre y la Figuereta son dos de las chimeneas más célebres abiertas por los pioneros, cuya escalada aún no ha estado afortunadamente alterada por la fobia del retro equipamiento. La primera, la más exigente en conjunto, cuenta con un sorprendente largo donde progresivamente se va ensanchando el terreno hasta un punto en que hay que agarrarse definitivamente a la aguja para ganar el filo de su peculiar silueta. En toda la tirada solo encontraremos un espit a media altura y tres clavos en el tramo clave para salir del asunto. La Figuereta no es tan exigente pues la progresión resulta mucho más interna salvo al final, siempre con buenas presas y algún seguro propicio para no perder la calma. En ambas rutas pueden ser útiles los Aliens (hasta color naranja) y una chapa recuperable. El acceso más cómodo consiste en rapelar hasta el pie del Sabre desde la Alta Ruta de Agulles (marcas rojas), desde la brecha que aparece justo donde está el tramo de cuerdas fijas para continuar subiendo. Para llegar a la Figuereta habrá que atravesar por el interior del Sabre y continuar por el bosque colgante hasta alcanzar el eje de la ruta en cuestión. Una cuerda de 50 m será suficiente para realizar y bajar ambos objetivos. Una matinal muy interesante para jornadas calurosas.

  


- Solo con decir que es el diedro por excelencia de Montserrat, queda claro de lo que estamos hablando. Se trata de una línea muy espectacular semiequipada con algunos clavos y parabolts, que aparenta mucho más de lo que cuesta, siempre y cuando sepamos movernos en diedro y empleemos la postura más adecuada. Pese a que el itinerario arranca por la izquierda en artificial equipado (7b), desde que se abrió la vía Belladona que surca el arrogante muro de la derecha, se puede subir perfectamente por el eje del diedro en libre (Vº) colocando algún friend de seguro. Roca buena en conjunto con algún pasaje puntual a contemplar y algo pulida en L2 y L3. No subestimar la última tirada por su apariencia menos vertical. Llevar los fisureros o aliens, alguna chapa recuperable y los camalots del nº2 y nº3 repetidos. Imprescindible de verdad.






- De todas las fisuras que presenta la muralla norte de Ecos, la de la vía Pere Carné posiblemente sea una de las más codiciadas para completar el re póquer de las vías TIM, un preciado trofeo para todo escalador montserratino que se precie. Una intensa aventura que de entrada comienza por llegar al pie del objetivo desde el asfalto (1,30h), y superar los seis largos de una ruta prácticamente desequipada salvo los buriles que señalan las reuniones. Después de un primer largo algo expuesto donde la grieta queda bajo la vegetación, aparece definitivamente la fisura donde hay que emplearse a fondo insertando friends a destajo mientras su calibre lo permite. A partir de la segunda reunión, algún que otro clavo será imprescindible para progresar con garantías ante una fisura a veces más cerrada y salpicada de matojos hasta llegar al último resalte, un exótico pasaje difícil de catalogar pero vital para obtener el carnet de todo-terreno en pared. Para mentes clásicas llevar un buen ajuar de clavos de todas las medidas.





- Cada macizo posee su fisura más significativa o por lo menos aquella que tradicionalmente se emplea para curtir la técnica. Antaño, vías como la Estorach al Pedraforca, La Haus-Estrems de Montserrat o la Santacana de la Riba, fueron objetivos imprescindibles en la etapa de aprendizaje. Ahora lo normal es escalar en placa equipada dejando al margen el tema fisurado, por lo que muchos de estos itinerarios se han salvado de la frecuentación, un factor muy positivo a tener en cuenta. La vía Estorach fue abierta el 22-IV-46 por Jaume Cañellas y Agustí Faus evitando parte del diedro saliendo por la derecha a la altura del L4, y posteriormente enderezada por los hermanos Josep y Francesc Estorach (19-VIII-46) siguiendo el eje principal hasta la cima, por lo que popularmente se la conoce por el apellido de éstos últimos. Magnífica escalada en todo su recorrido, que demuestra claramente la excelente técnica de estas cordadas en aquellos tiempos con cuerdas de cáñamo y las alpargatas. Hoy en día sigue siendo una de las vías más bonitas y difíciles del Pedraforca, y por suerte sin pulirse. Semiequipada con pitones y reuniones con parabolts. Llevar fisureros y un juego de friends medianos-grandes (nº3 como mínimo).




- Si bien la escalada predominante de la pared del Pessó son los muros de generoso conglomerado, en el extremo norte del escenario la roca se transforma paulatinamente en calcáreo apareciendo suculentas fisuras como la famosa Sang de Crack. Justo a la izquierda de ésta se esconde una chimenea de considerables proporciones, cuyo trazado ofrece una escalada muy interior ideal para eludir el calor y ejercitar el instinto descubriendo el paso más acertado. La vía Pitufos fue la primera en abrirse en todo el congosto cuando Collegats solo representaba un pintoresco lugar de paso hacia el Pirineo, sin apenas repercusión dada su dudosa apariencia rocosa eclipsada por completo por las tapias de Terradets. Con el tiempo se ha comprobado su calidad real surgiendo todo un entramado de rutas muy frecuentadas, exceptuando las chimeneas que nunca han estado un menú solicitado por su carácter más expuesto, factor decisivo de su olvido y marginación. En el caso de la vía Pitufos destacar que la primera tirada es quizás lo más difícil de digerir, comparado con el resto donde no hay pérdida posible salvo un peculiar rodeo interior para evitar el diedro más exigente a primera vista. Roca buena en conjunto.




- Justo detrás de las populares Moles del Don aparece una muela aislada provista de una cueva muy significativa donde antaño vivía un moro. Lo singular del caso es que la cavidad está situada a unos 20 m del suelo y para acceder a ella es imprescindible todo un andamio para salvar la verticalidad. Actualmente solo se conserva un segundo tramo de escalones y para alcanzarlos un itinerario de escalada abierto a tal efecto por del fallecido Kildo Carreté. Aparte de esto tenemos a la izquierda una profunda canal que da vida a la vía Santacana, un modesto ejemplar de chimenea con todos los alicientes para no quedar indiferentes después de una visita a este remoto lugar. Acceso similar al río Estrets desde Arnes, pero siguiendo la pista hacia el oeste para alcanzar el valle posterior de las moles. Continuando a pie por el torrente principal pronto se intuye el objetivo arriba a mano derecha, por lo que hay que elevarse hasta una feixa y atravesarla hasta la pared. La bajada se realiza por la izquierda (W) para encontrar el mejor paso para descender un bucólico rincón amenizado por una cascada y volver al pie de vía. Roca buena y tranquilidad garantizada.






- Al ser uno de los primeros trazados del Órgano de Montoro, la vía Caravanserai tuvo el privilegio de escoger entre las líneas más atractivas y claramente definidas que ofrece esta maravilla del Maestrazgo, pero sin tanta fortuna como a tenido la famosa vía Abraxas, la más repetida con diferencia de toda la zona. Quizás su aspecto más desafiante y una roca en ocasiones alejada del gris dominante, hayan sido dos factores para ahuyentar al personal hacia otros objetivos más afables como mínimo en aspecto. La ruta fue abierta del tirón en un corto día de diciembre, por lo que con las prisas sólo quedaron unos 5 clavos de consolación en todo el trazado, y seguramente no poseerá muchos más en la actualidad. Con lo cual, exige un buen nivel de autoprotección en fisuras de todo tipo, destacando un L4 en terreno discreto, y una última tirada de película para culminar la denominada Catedral. Descenso en rapel por la cara opuesta hasta alcanzar la canal de bajada al cauce donde se juntan el Pitarque con el Guadalope.




- La vía Arabesco supera el perfil oriental de la Catedral mediante una evidente sucesión de fisuras y diedros desequipados, resultando una escalada mucho menos atractiva de lo que uno se espera al observarla de lejos. De entrada la aventura empieza por una amplia canal donde se precipitan todas las piedras, hasta alcanzar la línea definitiva que progresa por el margen izquierdo de la marcada arista. Tres tiradas muy largas conducen a la cima, tras algún tramo muy puntual descompuesto que rompe el encanto de una ascensión poco repetida, aunque rápida y evidente. Solo encontraremos algunos espits en reuniones, e inmediatamente a la salida una sucesión de 5 rapeles que llevan cómodamente al inicio del itinerario. Pese a todo, cuenta con unos pasajes representativos, buen ambiente, y una generosa panorámica de la Agulla Xica situada enfrente. Para enamorados del lugar.




- La cara sur del Penyagolosa es una pequeña gran pared con un buen número de rutas de todas las dificultades, que cortejan cada una de las fisuras que posee su atractivo y modesto desnivel. Un lugar privilegiado por su altitud y aislamiento, aunque muy frecuentado por su eminente interés excursionista al ser la montaña más alta del país valenciano. Últimamente, otro tipo de interés ha multiplicado sus itinerarios de escalada dada la contrastada calidad de un terreno ideal para abrir por abajo y forzar en libre extremo. Las rutas reseñadas son dos de tantas buenas alternativas que encontramos en el frontón principal, a ambos lados de la pionera Sherpa-Guallart del año 61. La vía Tornasol se abrió en el día y cuenta con todo tipo de tramos fisurados destacando la terrorífica laja del L3 como lo más significativo del itinerario. El sastrecillo valiente acapara el diedro más definido de toda la vertiente, y su variante Ordesa una sorprendente línea exterior para alcanzar la cima de una forma más aérea a partir de la mitad del L4. Roca muy buena en conjunto y equipamiento escaso, por lo que difícilmente podemos prescindir de la maza en ambos casos.




- El Barranco de la Hoz es uno de esos mágicos lugares mimados por la ética, gracias al cuidado de uno de los aperturistas madrileños más representativos de todos los tiempos: Jesús Gálvez. Se trata de un tramo del río Gallo donde aparece un destacado cañón con varias peñas características, en cuya entrada nos da la bienvenida un curioso centinela: el Huso. En la vertiente más sombría sobresale la Peña del Agua, quizás la pared más atractiva de todo el valle, donde Jesús posee varias vías entre ellas La Pañoleta Blanca i la Bustacazo. Si bien la primera es la más conocida y frecuentada, la Bustacazo resulta un buen trofeo dado su carácter y trazado más insólitos. Escalada super-evidente con un inicio en conglomerado exigente donde hay que emplearse a consciencia, con una total recompensa cuando se termina y aparece el gres típico de la zona. Imprescindible.




- Por si no lo saben, gracias a las avanzadas ideas del conocido escalador valenciano Ernesto López, la célebre escuela de Montanejos fue en su día la primera del país  en albergar rutas deportivas como tal, utilizando el espit como anclaje habitual de los equipamientos cuando los demás aún recurrían al buril de toda la vida. Poco a poco en las paredes del Estrecho de Mijares, se sumaron atrevidas vías en libre a las pocas existentes de estilo clásico, que pronto destacaron por su grado. En poco tiempo Montanejos saltó a la fama y fue objetivo obligado de peregrinación. El sexto grado prefabricado había roto todos los esquemas en el lugar idóneo donde no hubo polémica alguna, y solo concordia entre escaladores de todas las lenguas y estilos. Mientras unos equipaban considerables muros por arriba, otros desvirgaron desde abajo todo un catálogo de fisuras muy elocuentes como previo pasaporte para el ansiado viaje a California. Una de éstas, se dedicó al prestigioso gimnasta Joaquín Blume por su rectilínea elegancia y variedad temática, tal como insinúan las imágenes del dibujo. Actualmente se realiza totalmente en libre con una dificultad máxima de 6c en el último tramo. Llevar un juego de aliens y otro de friends con tallas grandes.




- La vía Súper-Crack es uno de aquellos objetivos que destaca descaradamente desde la pista, bajando de la vía ferrata oriental de la muralla sur de Busa. El primer largo, por desgracia, presenta un terreno terroso donde hay que vigilar constantemente siendo la entrada a la R1 lo más patético. Por suerte, la segunda tirada recompensa el mal rato ofreciendo un cambio radical y una escalada mucho más franca hasta la cima. Cabe destacar que en todo momento se puede proteger con friends de tallas grandes, a pesar de que en su apertura solo se utilizó un juego de Camalots hasta el nº4. Al inicio encontraremos un par de parabolts arrancados, colocados posteriormente por alguna cordada que no sabía que la fisura ya estaba abierta. Según los asiduos a la zona, la graduación es alta, pero sin duda están mucho más acostumbrados a la discreta calidad del terreno.

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